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Y bueno, acá estoy de vuelta en la rutina diaria. Tener dos semanas de vacaciones cada 52 es muy poco, pero es algo que se mantendrá por siempre. Y bue…

Ir de vacaciones a la costa todavía puede sorprenderme. Esta vez el destino fue Mar Azul y he quedado muy contento con este pequeño lugar cada vez menos olvidado (estem… no, Mar Azul, no. Estábamos en Bosques de Mar Azul… :p).

Para los que no conocen, Mar Azul está al sur de Villa Gesell, pasando Mar de las Pampas. Es un poblado que, de norte a sur, no tiene más de veinte o treinta cuadras. El centro, propiamente dicho, está cumpuesto por cuatro cuadras en donde se asientan casi todos los locales comerciales: dos supermercados, un par de quioscos, cuatro o cinco restoranes y pará de contar. Obviamente, un poco más alejado hay algún que otro lugar más para comer, pero no mucho más. Imaginen bosques de ¿pinos? y piensen en la mano del hombre que abrió caminos (de arena) para formar las calles y taló algunos árboles para contruir casas y casitas… cada tanto.

Caminar entre esos bosques genera un sensación de paz y tranquilidad que es difícil de explicar. Las playas son enormes, lástima que siempre haya gente que, por alguna razón que aún no logro dilucidar, le gusta “clavar la sombrilla” al lado de los demás por más que tenga toda la playa libre. No se… ¿seguridad?

Hemos caminado mucho (esa es la idea, ¿no?) y varias veces nos hemos topado con gente que piensa que todavía está en la ciudad. Queda claro que algunos no han leído los carteles que rezan “Estamos caminando. Velocidad máxima 30 km/h.” y obviamente siempre hay “chicos cool” que se suben a una motito y se creen campeones del Paris-Dakar. Pero bue… luego se estrolan contra un árbol. Hemos leído mucho, comido como chanchos, merendado como caballos, etc. (¿Los caballos meriendan?).

Quiero hacer un agradecimiento muy especial a todas las personas que durante su estadía en la playa tiran a la misma: papeles, yerba usada del mate, botellas de plástico, restos de choclos, bolsitas de plástico, puchos, paquetitos de cigarrillos (vacíos, obvio), pañales (!!!), tapitas de botellas, envases de cartón, pajitas (o pajillas o sorbetes… ¿no pueden ponerle a este adminículo un nombre que no genere dobles interpretaciones?), palitos de chupetines, palitos de helados y cientos de cosas más que encontramos, desgraciadamente, cuando hundimos los pies en la arena. Si a estas personas les preguntás: ¿vos querés que la sociedad “mejore”?, te van a responder que si. ¿Hay alguien en casa?

Por otro lado me gustaría llamar la antención de la cantidad de chicos que vimos manejando cuatriciclos por las calles de estos pueblos. ¿No hay nada que se los impida? No quiero sonar como un “viejo hinchapelotas”, pero ver a un chico de 8 o 9 años manejar uno de estos aparatos por la playa se puede volver un peligro. Quizás los grandes estemos atentos y podamos esquivarlos, pero un chico puede no reaccionar y ser atropellado por estos niños “top”. Es bueno aclarar que estos aparatos tienen un “sticker” que dice que el mismo tienen que ser manejados por mayores de 16 años. Fue interesante la conversación de un padre con su hijo de no más de 8 años sobre este tema (¿Vieron? Al final era interesante tener a una familia con la sombrilla clavada al lado).

– Papá, quiero manejar uno de esos cuatriciclos.
– Ehhh… No.
– ¿Por qué?
– Sos muy chico para manejar esos aparatos.
– Pero si allá hay chicos – señala para algún lugar – que manejan y nadie les dice nada.

Que difícil, ¿no? Por culpa de padres “huecos” que les permiten a sus hijos manejar esos aparatitos, otros padres tienen que quedar como “ortivas” al no permitirles conducir un cuatriciclo. (Nota: si sos “top” le decís “fourtrax” y si sos más “top” le decís “fourtraxx”… La cantidad de x’s al final definen que tan “in” estás… Si le decís “fourtraxxxxxxx” sos “re-grosso” :p). Pareciera como que en las vacaciones todo es más “light” (aunque ahora se debe decir “free” ya que no se permite decir “light” :D ).

Durante nuestra estadía, estuvimos recorriendo Mar de las Pampas… Feo, feo. Es un mini-Cariló. Todo bosques, contrucciones bonitas… y miles de autos!!! Digo yo, ¿la gente no puede recorrer ciertas zonas sin utilizar sus autos? El centro de Mar de las Pampas (una zona de tres cuadras por tres cuadras) era un caos de tránsito. Era complicadísimo cruzar la calle y por momentos me hacía acordar a un “Tucumán y Esmeralda” o un “Viamonte y Maipú”… pero sin semáforos. Además, las zonas a recorrer son tan chicas, que realizar un recorrido en auto es casi un despropósito. ¿Y si caminan? Digo… Hace unos días leí una nota que hablaba de la cantidad de autos que había en Cariló. A ver si la encuentro…

Acá está.

Según esta nota, entran 25000 autos por día a este pueblo… ¡¡25000!! Y Mar de las Pampas, sin llegar a tanto, poco a poco se va convirtiendo en eso. Si duda, estas zonas se están transformando en un centro vacacional para esquizofrénicos. Paso, gracias.

Bueno, en pocas palabras, la pasé excelente. Me declaré “Campeón mundial de Chinchón” :P . Eso si, los partidos que perdí a la canasta y al tuti-fruti no cuentan… :P . Un “buuuu” grande al flaco de la hostería que nos “servía” el desayuno y que se creía que era “lo más de lo más” y un aplauso gigante a la señora cincuentona que a las siete de la tarde, bajo la lluvia, corría hacia el mar en malla al grito de “¡A disfrutar de la naturaleza!”.

Rutina… acá estoy… golpéame…

PD: justo me vengo a enterar que usar riñonera está “out”… Che, que bajón!
PD2: Ahora si… bienvenido 2007.
PD3: finalmente tuve 351 comentarios de spam…
PD4: Uf… salió el Wordpress 2.1… Ya lo voy a actualizar. Ahora no tengo ganas.