Santa sal
Monday, March 13th, 2006>>> LEER ANTES!!
2 + 2 = 4
Muchas veces nos pasa que comemos comida que se cocina sin sal y decimos que no tiene sabor a nada, que está desabrida. Luego le ponemos sal y, ahora si, tiene buen gusto. Se tiende a decir que cocinar con sal tiende a realzar el sabor.
2 + 2 = 5
Cuando le agregamos sal a una comida lo que hacemos es agregarle gusto a sal. Veamos el por qué.
Cuando comemos un churrasco que lo cocinamos con sal, tendemos a decir que la sal realzó el sabor del churrasco. Como todos sabemos realzar significa “levantar o elevar algo más de lo que estaba”. Si uno prueba un churrasco sin sal y otro con sal, el gusto que tienen no es el mismo con distintos niveles de concentración, sino que son diferentes.
Sabores realzados serían, por ejemplo, tomar un vaso de jugo de limón diluído en agua y otro vaso de jugo de limón puro. Es el mismo gusto en concentraciones diferentes. Uno de los vasos tiene un gusto realzado a comparación del otro (o uno tiene un gusto “disminuído” a comparación del otro). El agua que le agregamos al primer vaso nos permite afirmar que no le estamos agregando al jugo de limón otro sabor ya que el agua es insípida.
Sin embargo, un churrasco sin sal y otro con sal tienen sabores diferentes. Cuando comemos el churrasco sin sal, estamos saboreando el verdadero gusto del churrasco. Nuestro paladar, tan acostumbrado a la sal, nos grita que le coloquemos sal para “sentirle gusto a algo”, pero lo que hacemos al agregarle sal (antes o después de cocinado) es agregarle a la comida gusto a sal.
Hagamos otra prueba: en lugar de condimentar la comida con sal, usemos sal modificada (de esas “light” que tienen bajo contenido de sodio). El gusto del churrasco cambia totalmente. Si le estuvieramos realzando el sabor, el mismo no cambiaría, pero vemos que el sabor depende del producto utilizado para condimentar (esto suena obvio, pero parece que no lo notamos).
Podemos, incluso, comparar el proceso como si le agregaramos azúcar a un café. Lo que hacemos es agregarle gusto a azúcar, de la misma forma que si le agregamos matacucarachas le estaríamos dando gusto a matacucarachas.
Conclusión
Cuando comemos algo sin sal, el alimento en cuestión tiene, en parte, su sabor original. Agregarle sal no realza el sabor, sino que solamente lo mezcla con un fuerte sabor a sal que calma las ansias de nuestro cuerpo de ingerir sodio.


