Hola!
Wednesday, December 12th, 2007Miércoles 12 de diciembre de 2007
00:45
BIENVENIDA VALENTINA!!!!!!!
Miércoles 12 de diciembre de 2007
00:45
BIENVENIDA VALENTINA!!!!!!!
Sin dudas, ir a comprar un instrumento musical es una experiencia tan gratificante como embarazosa.
Gratificante porque uno por fin obtiene algo por lo que tanto se esforzó en conseguir. En muchos casos son años de ahorro para poder comprar una guitarra, un bajo, una batería o cualquier otro. El instrumento que terminás comprando va a formar parte de tu vida durante los próximos años y por ende va a ser siempre especial.
Y embarazosa… bueno… por un par de cuestiones que paso a contarles.
Ayer acompañé al Tumba a comprarse su primera guitarra. El objetivo era: una española barata, como para empezar. No había mucha ciencia. Entrar, preguntar precios, probarla y luego decidir si se sigue al local de al lado o no. Y sin dudas el momento más embarazoso es el de probar el instrumento. Acá podemos dividir a “los músicos” en tres clases.
El que no sabe nada. No sabe muy bien que probar, no hay mucho para tocar (ya que todavía no empezó a aprender), con lo cual, el nivel de vergüenza que puede pasar es mínima. No saber tocar es una buena excusa para no probar mucho un instrumento. Son dos minutos sentado y listo.
El que sabe algo. Acá es donde caigo yo. Sé, pero no mucho, entonces uno tiene que tomar, en este caso la guitarra, y “tocar algo” para poder evaluarla. Claro, el local muchas veces está lleno de gente y me ha pasado que alguno se queda viendo como uno toca (sumado a todos los que, indirectamente oyen). Un garrón. Vergüenza al por mayor. Si, señoras y señores, no toco bien. No soy Steve Vai.
El que sabe muchísimo. Sin duda, este grupo de personas son las que tienen menos vergüenza, pero son los que más vergüenza ajena dan. Cuando uno se topa con uno de estos personajes al mando de, por ejemplo, una guitarra, se encuentra con alguien que quiere demostrar a toda costa lo bien que toca. O dicho de otra forma, “que tan larga la tiene”. Millones de notas en un segundo, barridos imposibles, tapping hasta con los dedos de los pies, nunca un acorde, y si lo hacen, nunca va a ser un Do o un Sol, siempre algún acorde disminuido en alguna posición extraña. Y, como siempre, lo más vergonzoso de todo: la pose. Este grupo de Malmsteen’s pseudo-frustrados prueban sus futuras guitarras no solo tocando TODO lo que aprendieron en sus vidas durante HORAS, sino que se ponen en pose y ponen caras para mostrar “toda la técnica y todo el feeling” que tienen.
Y ayer nos cruzamos con una de estas “estrellas de rock”. El flaco estaba probando una guitarra, desmembrándose los dedos tocando más rápido que la velocidad de la luz, recorriendo todo el cuello de la guitarra sin parar un segundo. Iba y venía, iba y venía. Y lo más vergonzoso era la actitud: estaba de frente a la vidriera del local, mirando para afuera y poniendo cara de “a-la-mierda-cómo-toco-la-puta-madre”.
Digo yo, ¿es necesario tanto circo? Digo, cuando sabés tocar un instrumento te das cuenta a los cinco minutos si el mismo es cómodo o no. Es más, cuando sabés, tocás muchos instrumentos durante poco tiempo analizando, contrastando, midiendo, buscando con cual te vas a quedar. No es necesaria TANTA alharaca.
Cuando los veo, me dan mucha vergüenza ajena.
Al final, compramos la guitarra española. Simple, tranqui… como para que el Tumba empiece a dar sus primeros pasos en este maravilloso mundo.
7 de marzo, Iron Maiden en Ferro.
Y ya tengo mi entrada ![]()