Intereses

Y finalmente Botnia, la pastera finlandesa instalada en Fray Bentos, Uruguay, se puso en marcha y trajo, como era esperado, un gran revuelo a ambos lados del Rio de la Plata.

Hace un tiempito hablé de este tema y ahora, algunos meses después, tengo algunas cositas más que quedaron en el tintero.

En un año y medio el problema mejoró en un 50%. Ahora no hay dos pasteras, hay una sola. Sin duda, un gran logro para la gente de Gualeguaychú que, gracias al ruido que hicieron, consiguieron que una de las empresas cambie el lugar en donde se iba a emplazar. Claro, seguramente se instalarán en otro lugar, pero bueno, la gente esta ciudad argentina consiguieron su cometido.

Quedó Botnia, la cual, sin escuchar a nadie, siguió adelante con su proyecto.

Existen muchos puntos de vista con este tema. Que la planta va a contaminar; que la planta no va a contaminar; que Uruguay es un país independiente que decide por cuenta propia que cosas permite y que cosas no permite; que se violan tratados; que no se violan tratados; que el gobierno uruguayo posee intereses “personales” en las pasteras; que el gobernador de Entre Ríos tenía intereses “personales” en las pasteras; que los vecinos de Gualeguaychú tienen intereses “personales” en las pasteras; y un largo etcétera…

Dudo mucho que los pobladores de Gualeguaychú tengan intereses económicos en el tema de las pasteras. En todo caso, si la posición de ellos queda desvirtuada por sus intereses económicos… también estaría desvirtuada la posición de Botnia (que definitivamente tiene intereses económicos en el proyecto ;) ) y ni que hablar del gobierno uruguayo que debe haber recibido un lindo regalo, ¿no?.

Por otro lado, muchos uruguayos acusan a los argentinos de “tener 10 pasteras más en el país y no quejarse”. Punto interesante si los hay. Primero, Gualeguaychú no es toda la Argentina. Que en el país seamos sonsos o conformistas, me incluyo, no quiere decir que el pueblo de Gualeguaychú lo sea. Algún día, algún pueblo se iba a tener que rebelar ante una decisión, privada o pública, que afecte su calidad de vida. Y segundo, que en la década del 70, los vecinos a esas otras 10 pasteras se hayan tragado el cuento de “más-trabajo-y-mejoras-en-la-zona”, no significa que en el 2007 la gente siga creyendo las mismas mentiras. Las mentes evolucionan (si, si… para bien o para mal).

Digo yo, si un vecino de ustedes decide modificar la cloaca de su baño para que una cañería se mezcle con las cañerías de agua potable, ¿ustedes aceptarían? Y no… Por más que me digan que la cloaca pasa por un “súper-proceso-de-purificación”, yo paso. O si el vecino decide tirar el olor de su baño para nuestra pieza… No, no… Así no va.

Mientras tanto la pastera produce y avanza.

Todos sabemos que toda industria, si no es regulada por normas extremadamente estrictas, se desbandan y hacen lo que quieren. Estoy casi seguro que las normas de Finlandia son totalmente diferentes a las normas de Uruguay. Y también estoy seguro que el gobierno uruguayo no tiene ni la capacidad técnica ni la convicción política para controlar. Hacer la parodia de poner a controlar el agua y la tierra el día después del arranque de la pastera es un chiste.

Como dije antes, nadie va a poder parar a Botnia (bah… antes dije que ambas pasteras iban a comenzar a funcionar y hoy en día queda solo una, espero seguir equivocándome :) ). Los ambientalistas de Gualeguaychú, por mucho que me pese, no van a poder impedir que esta empresa finlandesa siga trabajando en Uruguay, degradando la calidad de vida de todos sus vecinos.

Fue un muy buen comienzo. Ojalá que en próximas ocasiones, los pueblos se sigan uniendo de esta manera y hagan que los gobiernos y empresas comprendan que la evolución tecnológica tiene que ir de la mano de una consciencia ambiental y social.

En caso contrario…

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