Archive for November, 2007

En producción NO se prueba

Monday, November 26th, 2007

Esto se me pasó de postearlo en su momento. Hace unos días atrás entré a la página de Metallica y me encontré, entre las noticias de la banda, con lo siguiente:

Metallica - Website

¿Perdón? ¿Hacen pruebas en los servidores de producción? No, no, no… Un tirón de orejas para el webmaster…

Despedida

Tuesday, November 20th, 2007

¡Adiós Windows, adiós!

Libre, como el sol cuando amanece
Yo soy libre…

Intereses

Monday, November 19th, 2007

Y finalmente Botnia, la pastera finlandesa instalada en Fray Bentos, Uruguay, se puso en marcha y trajo, como era esperado, un gran revuelo a ambos lados del Rio de la Plata.

Hace un tiempito hablé de este tema y ahora, algunos meses después, tengo algunas cositas más que quedaron en el tintero.

En un año y medio el problema mejoró en un 50%. Ahora no hay dos pasteras, hay una sola. Sin duda, un gran logro para la gente de Gualeguaychú que, gracias al ruido que hicieron, consiguieron que una de las empresas cambie el lugar en donde se iba a emplazar. Claro, seguramente se instalarán en otro lugar, pero bueno, la gente esta ciudad argentina consiguieron su cometido.

Quedó Botnia, la cual, sin escuchar a nadie, siguió adelante con su proyecto.

Existen muchos puntos de vista con este tema. Que la planta va a contaminar; que la planta no va a contaminar; que Uruguay es un país independiente que decide por cuenta propia que cosas permite y que cosas no permite; que se violan tratados; que no se violan tratados; que el gobierno uruguayo posee intereses “personales” en las pasteras; que el gobernador de Entre Ríos tenía intereses “personales” en las pasteras; que los vecinos de Gualeguaychú tienen intereses “personales” en las pasteras; y un largo etcétera…

Dudo mucho que los pobladores de Gualeguaychú tengan intereses económicos en el tema de las pasteras. En todo caso, si la posición de ellos queda desvirtuada por sus intereses económicos… también estaría desvirtuada la posición de Botnia (que definitivamente tiene intereses económicos en el proyecto ;) ) y ni que hablar del gobierno uruguayo que debe haber recibido un lindo regalo, ¿no?.

Por otro lado, muchos uruguayos acusan a los argentinos de “tener 10 pasteras más en el país y no quejarse”. Punto interesante si los hay. Primero, Gualeguaychú no es toda la Argentina. Que en el país seamos sonsos o conformistas, me incluyo, no quiere decir que el pueblo de Gualeguaychú lo sea. Algún día, algún pueblo se iba a tener que rebelar ante una decisión, privada o pública, que afecte su calidad de vida. Y segundo, que en la década del 70, los vecinos a esas otras 10 pasteras se hayan tragado el cuento de “más-trabajo-y-mejoras-en-la-zona”, no significa que en el 2007 la gente siga creyendo las mismas mentiras. Las mentes evolucionan (si, si… para bien o para mal).

Digo yo, si un vecino de ustedes decide modificar la cloaca de su baño para que una cañería se mezcle con las cañerías de agua potable, ¿ustedes aceptarían? Y no… Por más que me digan que la cloaca pasa por un “súper-proceso-de-purificación”, yo paso. O si el vecino decide tirar el olor de su baño para nuestra pieza… No, no… Así no va.

Mientras tanto la pastera produce y avanza.

Todos sabemos que toda industria, si no es regulada por normas extremadamente estrictas, se desbandan y hacen lo que quieren. Estoy casi seguro que las normas de Finlandia son totalmente diferentes a las normas de Uruguay. Y también estoy seguro que el gobierno uruguayo no tiene ni la capacidad técnica ni la convicción política para controlar. Hacer la parodia de poner a controlar el agua y la tierra el día después del arranque de la pastera es un chiste.

Como dije antes, nadie va a poder parar a Botnia (bah… antes dije que ambas pasteras iban a comenzar a funcionar y hoy en día queda solo una, espero seguir equivocándome :) ). Los ambientalistas de Gualeguaychú, por mucho que me pese, no van a poder impedir que esta empresa finlandesa siga trabajando en Uruguay, degradando la calidad de vida de todos sus vecinos.

Fue un muy buen comienzo. Ojalá que en próximas ocasiones, los pueblos se sigan uniendo de esta manera y hagan que los gobiernos y empresas comprendan que la evolución tecnológica tiene que ir de la mano de una consciencia ambiental y social.

En caso contrario…

Laberinto

Monday, November 19th, 2007

Esto quizás deba tener más elaboración, pero…

… creo que la juventud te deja una enseñanza.

Durante la misma nos cruzamos con un oscuro laberinto extremadamente peligroso. Formado por altos muros que desorientan a quienes caminan por los interminables y solitarios pasillos y, al mismo tiempo, impide la mirada de los curiosos a los cuales siempre se los invita a entrar… por un ratito… Cada uno de nosotros decidimos, conscientes o no, si entramos en él o nos quedamos afuera. Las consecuencias pueden ser extremadamente dispares y definen nuestro futuro.

Algunos ni siquiera se atreven a acercarse; ni lo miran de lejos. Saben su peligro y se mantienen alejados, pero no conscientes de su existencia y sus peligros, sino con miedo y negación. Nunca vieron sus paredes ni saben de qué se trata. A lo lejos oyen rumores de sus peligros y mantienen esa bandera de no acercarse ni enterarse. A veces, sienten mucho desprecio por quienes están dentro de él. Incluso llegan a opinar sin saber de lo que hablan.

Otro grupo de personas llegan hasta sus puertas, hasta sus muros externos, y son tentados para ingresar, pero nunca lo hacen. Quizás por miedo, quizás por convicción. Saben poco del tema, no mucho más que el color o la altura de los muros o las distintas vías de ingreso, que son muchas y muy variadas. A veces, sienten los olores que emanan estas puertas de acceso y escuchan algunas voces de quienes están dentro, en las cercanías de los muros.

Muchos llegan a entrar. Dan unos primeros pasos y salen velozmente con miedo. Otros se quedan por ahí, en principio, tranquilos. Otros ingresan solamente por pertenencia, por querer demostrar algo, o dicho con otras palabras, por debilidad. No se quieren quedar fuera de su entorno y deciden entrar, aunque saben del peligro. Muchas veces están conscientes y creen que poseen una brújula que los va a guiar hacia a una salida en cualquier momento. Claro, pocas veces saben que una brújula no te libera de un laberinto ya que éste posee su propia física y sus propias reglas. Estar a metros de la salida no te hace nada, dicen, y se vanaglorian de su actitud de “control”. Cada tanto, alguno sale, pero vuelve a entrar. Otros salen para nunca más volver y otros, casi sin querer (o queriendo) se adentran más y más en los pasillos cada vez más oscuros, cada vez más solitarios…

Algunos pocos son capaces de escalar las paredes del laberinto, caminando por sus bordes mirando lo que ocurre dentro, pero sin estarlo. Sin duda, una práctica complicada y arriesgada. Muchos resbalan y caen. Son pocos los que, de esta manera. pueden llegar a ver el centro (casi ninguno, diría yo). Quizás, es una manera de conocer algo del laberinto, sin caer en sus fauces. La mayoría termina volviendo sobre sus pasos para quedarse afuera para siempre, sin estar impregnado del aliento fétido del laberinto.

De los que entran, tenemos a aquellos que sólo se quedan en las cercanías de las salidas, pero otros, casi sin querer, o queriendo, se adentran más y más. A medida que están más adentro, menos posibilidad de salir tienen ya que el camino de salida en un laberinto es casi invisible, y a medida que pasa el tiempo, los sentidos se debilitan para complicar aún más el escape. Cuanto más adentro están, más oscuros y solitarios son los pasillos. Muchos pierden la partida y son retirados del juego en una cajón. Otros, con mucha lucha y esfuerzo, consiguen salir. Y algunos más todavía están ahí… sin querer o sin poder salir, incluso sin saber donde están o hacia dónde van.

Y eso vi la otra vez en el barrio. Viejos conocidos que, en sus treinta y largos, han podido, en apariencia por lo menos, salir del laberinto…

… y otros…

… otros que todavía deambulan como zombies, sin saber dónde están, sin saber que hay un mundo afuera, y cada vez, más cerca de ese centro sin retorno…

Cachetazo

Wednesday, November 14th, 2007
No Bullshit
No Slaveship
No Muthafucking Hootie & The Blowfish
Soulfly - No

Je, je… Que manera de reirme… :D

Björk en Argentina: 4 de noviembre

Monday, November 5th, 2007

La verdad es que ir a un recital un domingo a la noche no es una de las cosas más lindas que puede haber. Uno vuelve a casa diciendo “mañana hay que trabajar”. Por suerte si el recital fue lo suficientemente bueno, uno tiene imágenes y sonidos para recordar durante toda la noche.

Llegó Björk a la Argentina y se presentó ayer en el teatro Gran Rex (la segunda fecha es éste miércoles). No es fácil intentar explicar lo que siente uno ante un recital de un artista del cual uno no es seguidor. Claro, Björk no es santo de mi devoción, pero respeto tanto su música que ahí estaba, mezclado entre los fans y los no tanto.

Llegué junto con Laura y Valentina un ratito antes de que empiece el show. Teníamos asientos en Super Pullman (primer piso, fila 4, casi en el centro). La ubicación era muy buena, claro, no como si uno estuviera abajo, pero bue… Si me traen un artista tras otro de afuera y me arrancan un ojo de la cara por cada uno, se hace difícil pagarlos, ¿vio? (¿Cómo decía la propaganda? Viene The Police y todavía no terminaste de pagar U2… :P ). El público era 100% Björk, en sus dos extremos: chicos y chicas jóvenes, con una estética “rave” y gente ya más grandecita y con anteojos (repito, las computadoras están cegando a la juventud… y dándoles mucha plata a los oftalmólogos).

A las 21:45, más o menos, se apagaron las luces y empezaron los gritos del público. Se abrió el telón y vimos una escenografía que mezclaba banderas y estandartes de la época medieval, junto con elementos tecnológicos como pantallas y computadoras. El recital comenzó bien abajo, con un grupo de bronces de 10 integrantes (tuba, trombones, cornos y trompetas, si es que no me olvido de ninguno) todos vestidos como ¿arlequines? (o algo así) y Björk cantando muy lentamente, descalza y enfundada en un vestido lleno de volados que la asemejaba a un pollito. Si, clásico de ella.

Los primeros temas estuvieron bien abajo, lentos, tranquilos. Björk, los bronces y luego el agregado de un tecladista, un baterista/percusionista y dos integrantes más que se encargaban de sampleos, programación, etc (disculpen que no conozca los nombres de todos). Sin duda este arranque de recital fue sorprendentemente grato para mi. Aquí es el punto en donde este tipo de música… mmmm… ¿cómo llamarla? mmmmm…. ¿electrónica, para simplificar? más me atrae. Ese punto en donde el objetivo de los temas no es bailar como entes descerebrados, sino disfrutar de un clima sonoro, de un ambiente placentero (y a veces, no tanto) de música.

Acá es donde tengo que hacer una aclaración al margen con una afirmación que nos va a doler a todos. Björk comprende la música de una manera absolutamente distinta a como la comprendés vos o yo. Ella está a otro nivel (ojo, no está hablando una persona que le encante la música de Björk, eh!). Esos sonidos que uno escucha deben sonar de manera diferente a oídos de esta mujer (iba a decir ‘chica’, pero ya tiene 41 años). Su música e ideas son extremadamente personales y no se condicen ni con otro músico ni con otro estilo musical. Es totalmente personal y único.

Imaginen este escenario: un ritmo sincopado lento, casi imperceptible (olvídense del concepto de un baterista tocando una batería, ¿si?); súmenle pequeños ruiditos, algunos electrónicos y otros “mecánicos” (es decir, el baterista tocando unas pequeñas campanitas… con cadenas, por ejemplo) que no tienen que ver con el ritmo que los antecede; agrégenle armonías sonoras extrañas; un piano que toca otra melodía; bronces que, en gran parte, aportan un complemento sonoro distinto al resto de los instrumentos; y a todo eso, súmenle a Björk que canta OTRA melodía totalmente distinta. Si a esta mezcolanza sonora, le suman a la cantante que se mueve A OTRO RITMO, el resultado es desorientador: un hermoso caos sonoro y visual. Es casi como escuchar cinco CD’s a la vez de cinco músicos distintos, mientras obsevás las imágenes de otra cosa.

Así siente Björk la música.

El recital fue una pendiente en subida. Habíamos dicho que empezó muy abajo, y así se mantuvo durante muchos temas (¿diez?). Yo estaba asombrado. Varios temas no los conocía, pero los que conocía eran versiones distintas a las comúnmente escuchadas. Y esto es otro punto a favor de la pequeña islandesa: ella hace constantemente covers de sus propios temas. Imagino lo fascinante que debe ser tener distintos bootlegs de Björk ya que los teman deben ir mutando a través de los años. Algo muy interesante. Es más, algunos temas los reconocí por la letra, ya que la música… bueno… era totalmente diferente.

Luego del cuarto o quinto tema, Björk se cansó bastante de la cantidad de gente que sacaba fotos y les pidió que paren de hacerlo, ya que era casi imposible actuar en esas condiciones. Todos estos niños TAN enfermos de la tecnología, ¿todavía no aprendieron que una foto en un recital sale mucho mejor si la sacan SIN flash? De esta manera pueden retratar el juego de luces que influye mucho en el espectáculo. Y además, no dejan ciego a los artistas. Y bue… Parece que el tirón de orejas sirvió ya que el volumen de flashes bajó considerablemente.

Como les dije antes, el recital fue en línea recta en subida. Cada tema era un poco menos tranquilo y un poco más movido. La transición se hizo casi imperceptible. Solamente nos dimos cuenta cuando, sobre el final del recital, el teatro se convirtió en una “rave”. Muchas luces, papelitos y un PUM, PUM, PUM, PUM constante mientras los más jóvenes (y algunos no tanto), bailaban como si estuvieran en el boliche de moda.

Claro, esta es, sin dudas, la parte que menos me atraía del show. Toda esa calma e introspección de la primera parte del espectáculo había sido reemplazada por esta sección mucho más festiva y… “liviana”. Lo interesante llegó sobre el final. El clímax máximo estaba ahí. La “rave” estaba en su máxima expresión, pero en este momento me empecé a dar cuenta de la complejidad de lo que estaba sonando. De golpe, Björk y su banda, en la parte más “dance” del recital, dejaba de lado las raíces pop para sonar más parecidos a Nine Inch Nails (sin distorsión, claro). Acá es donde quedé gratamente sorprendido. El final, apoteótico, con una base muy fuerte, mientras los bronces, divididos en dos grupos sonoros, tocaban estructuras diferentes entre si (en ritmos diferentes), mientras Björk susurraba otra melodía en otro ritmo. Wow, pensé, Björk, Nine Inch Nails y Tool en un solo escenario :D . Claro, mucha gente bailando, saltando y yo ahi, quieto, admirando a esas 15 personas arriba del escenario, cada una en un mundo diferente, dando un producto único.

Y acá es donde tengo otra aclaración al margen. Hay momentos en donde esta música parece que fuera un caos sonoro. Una catarata de notas y ruidos aparentemente descontrolados en donde importan más el ritmo que otra cosa… pero no. En varios momentos del show, la banda generaba un caudal de sonidos bastante caótico. Incluso parecía que era “cualquier cosa”, pero si uno miraba a Björk, la notaba reaccionando ante pequeños sonidos dentro de ese caos sonoro. Imaginen una bola de ruido y una persona que se mueve antes los pequeños “chin-plin-toing” que se esconden por ahí. Cada ruidito estaba seriamente calculado sin dejar nada al azar.

De la voz de Björk hay poco para decir, más que es impecable. Son pocos los cantantes que luego de los 40 años pueden mantener su voz casi intacta, y este era uno de los casos. La voz de Björk es sumanente particular y, tanto en los momentos de calma como de agitación, llega a las notas casi sin esfuerzo. Un placer verla cantar así. El único punto malo del show fue la duración del mismo: una hora y veinte minutos, más o menos. Muy corto para un espectáculo internacional en pleno año 2007. Un total de 18 temas y un solo bis suena a mucho, pero tomando en cuenta que sus temas no duran más de 4 o 5 minutos, el total es bastante pobre.

En resumen: una voz prodigiosa, un sonido muy personal, una balance justo entre tranquilidad y caos y composiciones extrañas hicieron del show de Björk un espectáculo único.

Y nos volvimos a casa, sin tomar en cuenta que al día siguiente era lunes y pensando en que creo que es la primera vez que voy a un recital sin guitarras ni bajos… :P

Notas

Monday, November 5th, 2007

¿Cómo explicar algo que no tiene explicación? Lo que me hace sentir la música es prácticamente inexplicable, entonces, ¿cómo expresarlo en palabras?

Play…

Un tema, instrumental éste, que comienza con unas bellas cuerdas muy lentamente. Una base suave y oscura debajo de una dulce melodía que, luego de pasar por un puente, nos conduce a un bello estribillo el cual parece que quiere llegar hasta… hasta… pero no. Nos deja ahí.

Una batería, suave, acompaña la segunda vuelta. El estribillo, un poco más allá nos intenta hacer llegar hasta aquel clímax dos veces… pero nos deja ahi…

Un pequeño interludio va cressendo poco a poco para desembocar en las últimas vueltas del estribillo. Este nos va llevando lentamente en una pendiente hacia la cima. Una cima que no vamos a alcanzar. La primera vez parece que llegamos… Casi, casi… Pero no… nos vuelve a dejar ahí, a un paso.

Vuelve el estribillo a subir, con más fuerza que nunca, intentando llegar a la cima, poco a poco, nota a nota. Hasta que…

(me derrumbo… siento mi corazón latir mientras mi piel se eriza, la garganta se me seca y los ojos se me humedecen. me encuentro ahi arriba. estoy en medio del climax. un grupo de notas lentas, agudas, casi silenciosas se contrapone con la grave y poderosa base que empuja el sonido. aquellas notas débiles suben una octava y los sentimientos se multiplican y me dejan allá, cada vez más desprotegido, más débil, con los sentimientos a flor de piel. el sonido, lentamente, se va desvaneciendo mientras deseo que nunca termine. las notas se desvanecen dejándome alejado de la realidad, sin comprender qué es lo que genera que unos pequeños sonidos toquen ciertos centros nerviosos tan escondidos).

Farewell - Apocalyptica