Precio
Sabemos que la sociedad en la que vivimos tiene muchas falencias, muchas necesidades sin colmar, muchos errores difíciles de corregir. Cada uno de esos cambios que pedimos o anhelamos son extremadamente difíciles de conseguir debido a que, en líneas generales, la sociedad se mueve como un burro frente a una zanahoria: tiene un objetivo personal y lo que está alrededor no importa. Por otro lado tenemos un amor propio que no nos permite ver nuestros errores y, claro está, cuando alguien nos los muestra, reaccionamos de manera negativa. Y… es obvio. A nadie le gusta que le estén diciendo que uno está equivocado o que su punto de vista es tan sólido como el Titanic.
Sin embargo, a veces pienso que algunos de los grandes males que tiene la sociedad son, inconscientemente, culpa de cada uno de nosotros. Somos, con nuestras palabras y nuestras acciones, un caldo de cultivo para ciertas actitudes que repercuten de manera negativa en la sociedad.
¿Qué quiero decir con ésto? Sabemos que la sociedad tiene sus falencias y sus manchas y sabemos que mucha gente actúa como no debería hacerlo. Uno de los problemas que enfrentamos como parte de la sociedad es que tendemos a aceptar ciertas actitudes y considerarlas como normales. Claro… luego nos quejamos cuando alguien tiene una actitud de ese tipo.
Ejemplos para explicar esto hay muchos, pero voy a hacer incapié en uno. Hay una frase muy usada por la gente a la hora de intentar explicar ciertas actitudes comerciales.
Todo el mundo hace todo por dinero. Toda persona tiene un precio. Sólo hay que encontrarlo.
Si, una frase de mierda a la cual muchos me dirán: “pero es verdad, todos tenemos un precio”.
¿Saben lo que pasa? Esta frase no la dicen con el tono “que mal que está hacer todo por dinero”, sino que la dicen con el tono “el mundo es así, querido, a bancársela”. Cuando como sociedad nos quejamos de los gobernantes que nos meten la mano en el bolsillos, de los sindicalistas que hacen sus negocios, de los secuestradores que nos joden la vida por plata o algunos empresarios que ponen en riesgo nuestras vidas sólo por dinero, no nos damos cuenta que esa frase es la justificación de sus actos. ¿Quieren políticos honestos? ¿Por qué? Según esa frase, que recién ustedes pensaron que es correcta, está bien que un político haga sus negocios por plata o que un empresario perjudique a todo un pueblo para obtener más ganancias en su empresa. Todo el mundo hace las cosas por dinero. Todos tienen un precio.
En cuanto alguien dice: “no, yo no tengo precio”, intentando demostrar una forma de ser, enseguida te responden “todos tienen un precio”, intentando decirte que todos somos una mierda que seguimos a la zanahoria y que el resto nos chupa un huevo. Es más, cada vez más gente “aprendió” esa frase y la repite como loro sin saber las consecuencias indirectas que trae.
-¿Harías [inserte-aquí-un-acto-de-dudosa-moralidad]?
-Y… depende cuanto haya.
¿Se dan cuenta? Esa frase (mitad en chiste, mitad “si es negocio, agarro viaje”) está plagada de todo eso que no queremos que nos hagan a nosotros. En cuanto la conversación es:
-¿Harías [inserte-aquí-un-acto-de-dudosa-moralidad]?
-No.
-¿Y por [ingrese aquí un monto de dinero]?
-Tampoco.
-Dale, todos tenemos un precio.
… la gente no te cree o te considera un tarado.
Yo propongo que cambiemos la frase a:
Todo el mundo que tiene una moral cuestionable hace todo por dinero. Toda persona débil y con con pocos escrúpulos tiene un precio. Sólo hay que encontrarlo.
De esta manera dejaríamos en evidencia a cada uno que intentente justificar acciones de este tipo.
Claro, alguien me dirá que hay personas que tienen necesidades y que, debido a éstas, tienen que hacer cualquier cosa por dinero. Es totalmente comprensible. Pero, lo más triste, es que esta frase no la repiten los linyeras… la repiten personas de clase media para arriba y que son capaces de muchas cosas “feas” con tal de ganar dinero.
¿Cambiar una forma de hablar cambia a una sociedad? No, para nada. Cambiar de actitudes cambia a las sociedades.


