De Windows a Linux: una migración en etapas

Actualizado al 19 de agosto de 2007

Varias veces algunas personas me han preguntado sobre Linux y su conveniencia o no ante Windows. No soy un experto en Linux, pero hago lo posible por darme maña en el tema y sobre esto intento aconsejar a quien me pregunte para ver que le conviene y que no. El tema es bastante complejo de analizar y la idea de este post es, por un lado analizar si conviene realizar el cambio o no y, por otro lado, en caso de decidirse, cómo hacer para migrar de manera progresiva y segura.

Sé que esta guía es larga, pero creo que puede ayudar a alguien. La misma NO apunta a una persona especializada, sino a la persona común y corriente que no sabe casi nada de computadoras pero que quiere hacerse camino al andar. El cambio NO es de un día para el otro. Por otro lado, la idea de esta guía NO es darles una ayuda, paso a paso, sobre qué comandos hay que ejecutar para hacer cada tarea. La idea es mostrarle, a grandes rasgos, una forma de realizar la migración de a poco.

Una de las cuestiones más consultadas sobre este tema es como hacer para ejecutar sus aplicaciones “only-Windows” en Linux (juegos o cualquier otro software que no tenga soporte Linux). Bueno, al final de la guía está la “solución”.

Como dije antes, NO soy experto en Linux. Seguramente esta guía tenga errores y cosas para cambiar o mejorar. Avisen, ¿si? Todo comentario es bienvenido.

Dividamos el tema en dos aspectos. Primero vamos a ver cómo decidir el cambio de tecnología y luego como realizar este cambio.

La gran mayoría de las personas que tienen una computadora utilizan Windows como sistema operativo y están cómodos con él. Ellos aprendieron a usar una PC con Windows y ven al mundo de la computación de esta manera. Hablan de “documentos Word” en lugar de “documentos de texto”, hablan de “planillas Excel” en lugar de “planillas de cálculo” y creen “entrar en Internet” es hacer doble clic en una “e” de color azul. Aprendieron de esta manera y así están cómodos y seguros. Al mismo tiempo que sienten esa comodidad y “facilidad de uso”, se cruzan con algunos problemas: virus, lentitud, cuelgues, etc. Problemas que muchas personas ya aceptan como comunes y de los cuales cada vez se hacen menos drama.

¿Se colgó? No importa, reinicio.
¿Funciona lento? Y… debe ser la máquina.
¿Entró un virus? Y si… los hackers son “muy malos”.

Estas frases son comunes a la hora de usar una computadora. Desgraciadamente no siempre estamos al tanto de quién es el culpable de dichos problemas. Creo que esta culpabilidad está repartida, sin duda, entre el sistema operativo y el usuario. La ecuación es simple: un sistema operativo inestable y poco seguro sumado a un usuario que no sabe que hay cosas en las cuales NO debe hacer clic. Resultado: PC’s con problemas.

A esta altura ustedes dirán la idea de esto es tirarle palos a Windows. No, no, no es la idea. Soy un convencido que cada persona tiene que usar el Sistema Operativo que más le convenga, sea Windows, Linux u OSX. En mi caso, empecé a usar una computadora en 1987 (una Commodore 64) y me metí al mundo de las PC’s más o menos en 1990. Desde mi primer DOS siempre tuve que lidiar con un sistema operativo plagado de problemas y de los cuales fui aprendiendo a zafar de ellos.

Pero Windows NO es DOS, dirá ustedes… Bue… ;)

Como dije antes, más allá de todo esto, soy una persona que está 100% convencida que tenemos que usar en una computadora el Sistema Operativo que queramos y que se adapte más a nuestra necesidad. Es decir, el mejor Sistema Operativo es aquel que te sirve. Punto. Comprendo perfectamente que una persona tenga instalado Windows y decida quedarse con él debido a que está cómodo y no quiere ni le interesa aprender a utilizar otro Sistema Operativo. Está perfecto. Eso si, después no te quejes cuando no te puedas conectar a Internet porque se te metió un gusano en la máquina y culpes al antivirus por no haberlo detectado. Es decir, al que le guste el durazno, que se banque la pelusa.

Ok, la pregunta que viene acá es: ¿Me conviene cambiarme de Sistema Operativo? Bien, las consideraciones a realizar son muchas.

Lo primero a tomar en cuenta es: si no sabés que ventajas y desventajas trae cambiar de Sistema Operativo, no lo hagas. Punto. Cambiarte a Linux “porque me dijeron que es mejor” es una estupidez ya que no tiene sustento (si, si… tan estúpido como usar Windows “porque me dijeron que es mejor”). Si “no cazás un fulbo” y no tienes interés en el tema, quedate donde estás. Si realmente te interesa tener un Sistema Operativo más robusto, más seguro y más liviano, podés considerar el traspaso.

Realizar el cambio puede llegar a ser tortuoso si uno se tira de cabeza a la pileta sin saber si hay agua o no. ¿Recuerdan la primera vez que usaron una computadora? La gran mayoría de las personas que no se especializan en el tema se sintieron perdidos, no sabiendo que hacer y sin saber que responder ante el primer cartelito que daba las opciones “Si” y “No”. Bueno, cambiar de Sistema Operativo puede llegar a generar muchas dudas, similares a las que vivieron ante su primer uso de Windows. Y está bien que sea así. De ahí que para realizar el cambio uno tiene que tener ganas de aprender.

Ojo, un gran error con Linux es pensar que es “para gente que entiende del tema” y no es así. Sólo hay que acostumbrarse. Es casi como pasar de un auto con caja manual a uno con caja automática (aunque en este caso sea al revés ;) ). El concepto es el mismo, solamente cambian de lugar algunas cosas en el tablero y uno se tiene que acostumbrar a realizar los cambios de manera diferente. Estamos hablando de pasar de un auto que se rompe cada dos por tres a uno que, no solo casi no es necesario llevarlo al taller, sino que consume menos nafta y es mucho más seguro en todo sentido. Agreguemos una analogía más utilizando el auto: la gran mayoría de la gente usa autos robados. ¡Este nuevo auto es gratis! (ok, ok… el concepto es “libre”, pero para la analogía, sirve. :) )

¡Wow! ¿Un auto más seguro, más veloz, que consume menos y encima no me cuesta un peso? ¡Quiero! Bien… ahí viene el cambio. :) Lo importante es saber que, pese a que su funcionamiento es exactamente igual a los demás autos, tiene algunas cosas en lugares diferentes. Nada más. Pero es un auto exactamente igual a ese auto que venís usando desde hace años.

Como dijimos antes, cambiar de Sistema Operativo tiene que ser una decisión conciente y sabiendo a dónde se va. Cerrar los ojos y pasarse es un error. Muchas veces me preguntan: “¿todos los programas son compatibles con Linux?”. Error. Piensan que instalan Linux, instalan el MSN y a chatear!! No, no… no es así. Veamos como realizar una transición progresiva y sin consecuencias graves.

Arranquemos.

Imaginemos el escenario más extremo: tenemos instalado Windows y todo el software instalado corre solamente en Windows. Si queremos instalar Linux “de una” e intentar instalar ese mismo software no vamos a tener éxito. El cambio debe ser más progresivo. Veamos.

Paso 1: cambio de software en Windows

El primer paso a realizar es ver cuál es el software que hoy en día utilizamos. Navegador de Internet, procesadores de texto, planillas de cálculo, cliente para mensajería instantánea, editor de imágenes, reproductor de audio, etc. Muchas personas tienen no sólo instalado Windows, también usan IE, Office, MSN, Photoshop, etc.

Lo siguiente es buscar opciones libres que cumplan la misma función y que sean multiplataforma; es decir, que puedan instalarse tanto en Windows como en Linux. Los ejemplos abundan.

Es simple dejar de lado a IE para navegar por Internet. Una de las mejores opciones es Firefox. Un navegador liviano, simple, extremadamente “expandible” y configurable.

Microsoft Office es, también, muy simple de suplantar. Mi recomendación es OpenOffice.

El MSN es suplantable por otros softwares. Aquí tenemos, como siempre, varias opciones: Mercury, Pidgin, Gaim, etc.

Por último, dentro de este ejemplo simple, el Photoshop se puede cambiar sin problemas por, por ejemplo, Gimp.

Para cada software hay un sinnúmero de opciones. Cada opción tiene cosas a favor y cosas en contra. Tenemos que ver, en nuestra experiencia, con cuál nos sentimos más cómodos. Una de las frases más escuchadas de los que tienen terror de pasarse es “no existe para Linux todo el software que uso en Windows”. Eso no es completamente cierto y pese a todo, el pasaje lo podemos hacer igual.

Les paso dos páginas que tienen listadas las opciones para Linux ante cada software que corre en Windows. Una es The Linux Alternative Project (página que conocí gracias a Fabio) y la otra es ésta lista la cual es extremadamente completa.

Ojo, para este primer paso hay que buscar software que corra no sólo en Linux, también en Windows ya que todavía mantenemos éste como Sistema Operativo.

La idea es ir bajando cada uno de estos programas, probarlos y ver como reaccionamos a ellos, sin necesidad de desinstalar el software que usamos hasta ese momento. Hay que tener un poco de paciencia y en pocas semanas ya estamos usando software libre.

Paso 2: ¿Qué Linux usar?

Uf… esa pregunta es imposible que se las responda acá. Hay muchas distribuciones de Linux. Quizás acá es donde algunos se confunden sobre este tema. Windows es una marca del Sistema Operativo de Microsoft. No existe Windows de otras empresas. En el caso de Linux, al ser un sistema abierto y libre, cualquier persona puede tomar los fuentes de los programas, hacerle las modificaciones que quiera y distribuirlo sin problemas. En este caso, varias empresas se dedican a desarrollar Linux con sus pros y sus contras. Las opciones son cientas. Es más, si entramos en DistroWatch veremos que hay más de 500 distribuciones de Linux. Si, si… sobredosis, demasiado para primeras impresiones. Algunas distribuciones vienen con miles de programas extras y otros vienen solamente con lo básico.

Si quieren algo muy completo y fácil de instalar: openSUSE es una buena opción. Quizás un pequeño punto negativo es la gran cantidad de software que pueden instalar y que los puede llegar a marear. Claro, no es necesario instalar todo, pero… ¿Mi recomendación? Ubuntu o su hermano Kubuntu. Lo único en que se diferencian es en la interfaz gráfica. Mi favorito: Kubuntu. Como les dije, cuestión de gustos.

Linux es libre. Se lo pueden bajar y copiar en un CD o DVD sin que con ello cometan un delito.

UPDATE: en base al comentario de Marlowe, voy a agregar un dato más que se me pasó. Muchas distribuciones de Linux poseen hoy en día lo que se llama un Live CD. El mismo CD o DVD que sirve para la instalación nos permite realizar un paso intermedio para ver funcionar Linux sin necesidad de instalarlo. Para ello, ponemos el CD o DVD, reiniciamos la máquina y dejamos que Linux arranque. No se preocupen, nuestro Windows sigue abajo sin modificaciones. Acá podemos ver Linux, jugar con él y analizarlo para ver si cumple con nuestros requisitos. Estas versiones “live” traen preinstalados algunos softwares estándars que no dan la posibilidad de explotar el Sistema Operativo para ver su funcionamiento.

Una vez que lo vimos, reiniciamos la máquina, sacamos el CD o DVD y vuelve a arrancar Windows como si nada hubiera ocurrido. Es una buena manera de probar las distintas distribuciones antes de elegir con cual nos vamos a quedar.

Paso 3: Windows + Linux

El paso siguiente es instalar Linux, pero sin desinstalar Windows. Esto es, sin dudas, uno de las mejores opciones para arrancar. Tomemos en cuenta que NO estamos acostumbrados a Linux y que si nos tiramos de cabeza vamos a hacer agua.

Acá tenemos dos opciones para instalar Linux: instalarlo como Sistema Operativo paralelo a Windows o dentro de una maquina virtual dentro de Windows.

¿Chino básico? Bien, simplifiquemos.

La primera opción es casi como instalar Linux “a la par” de Windows. Ambos Sistemas Operativos quedan funcionando dentro de la máquina. Cada vez que la encendemos tenemos la opción de elegir con cuál de los dos queremos arrancar. Esto genera que ambos sean excluyentes entre si. Si arrancamos Windows, usamos Windows. Si arrancamos Linux, usamos Linux. Uno o el otro. No los dos a la vez.

La otra opción, quizás un poco más compleja, es instalar Linux “dentro” de Windows. Es decir, instalar Linux “casi” como si fuera un programa más dentro de Windows. Para ello, instalamos un programita que ejecuta lo que se llama una “máquina virtual” (acá recomiendo el VMWare Player). En este punto no voy a hacer una explicación paso a paso de como hacerlo ya que llevaría bastante tiempo. En este link les dejo una guía bastante útil para instalar Linux en una máquina virtual.

Si, si, suena complicado eso de “máquina virtual”. En realidad es como si tuviéramos otra PC ejecutándose dentro de nuestra PC. Arrancamos Windows y, mientras tenemos todo el software que usamos día a día, podemos abrir una ventanita más que es como si viéramos “otra” computadora. Esa “otra” computadora pude tener instalado el Sistema Operativo que quisiéramos. Incluso podemos tener hasta otra versión de Windows instalado. Es realmente muy útil.

¿Cuáles son los pros y contras de cada método? El primer método tiene a favor que cada Sistema Operativo, al ejecutarse, va a correr en todo su potencial. Claro, se ejecuta solo Windows o solo Linux sin nada que interfiera. Lo malo es que para pasar de uno a otro hay que reiniciar la máquina. Algo muy molesto, sin dudas.

El segundo método tiene a favor que podemos estar ejecutando los dos Sistemas Operativos a la vez. Arrancamos Windows, y luego ejecutamos la maquina virtual que nos abre Linux. Entonces tenemos una ventanita más en Windows con Linux corriendo. Digamos, entre comillas, que Linux ni se entera que tiene a Windows debajo. Lo malo de este método es que tanto Windows como Linux van a ejecutarse un poco más lento de lo normal. ¿Por qué? Y… estamos usando una sola PC para correr dos Sistemas Operativos. La performance de la máquina se va a ver afectada seguramente. Pero no es nada grave. Claro, si tenemos 20 programas abiertos en cada Sistema Operativo todo se va a volver más lento.

De todas maneras yo les recomiendo la segunda opción. Es la que te permite interactuar de manera más fluida entre ambos.

Paso 4: Instalación de software en Linux

¿Recuerdan el Paso 1? Ahí buscamos software libre y multiplataforma que reemplazó al software que usamos bajo Windows. Bien, en este paso la idea es instalar ese mismo software en Linux. Acá existe otra leyenda urbana que dice que instalar software en Linux es difícil. ¡Falso! Casi, casi es hacer doble clic en un icono como en Windows. De todas maneras, desde donde bajemos el software siempre vamos a encontrar ayuda para realizar la instalación.

Esto nos permite, poco a poco ir pasando el software de un Sistema Operativo a otro. La idea acá es empezar a usar el software desde Linux. Ej.: usamos Firefox en Windows. Lo instalamos en Linux. Empezamos a usar el Firefox desde Linux. El uso es el mismo. Lo mismo hacemos que el paquete Office, con el mensajero, etc. Uno a uno, paso a paso. Acostumbrándonos al nuevo ambiente.

Es bueno, si podemos, anotar que hacemos para tener una guía que nos puede ayudar en el futuro. No sean giles, anoten que sirve.

En este paso tenemos a Windows instalado y una máquina virtual con Linux desde la cual ejecutamos todo el software que necesitamos.

Paso 5: Pasaje definitivo

Ahora viene lo más divertido. El pasaje final. Si ya nos acostumbramos y estamos usando todo el software necesario desde Linux, ¿para qué tenemos instalado Windows?

Acá les recomiendo que hagan backup de TODOS sus documentos. En un CD, en un mail, en donde quieran. Salven TODO lo que sea necesario.

Ahora lo que vamos a hacer es borrar TODO de la máquina para instalar Linux desde cero, pero ya SIN Windows. La instalación de Linux desde cero es similar a la que hicieron desde la máquina virtual, pero ya no hay máquina virtual en el medio. Estamos instalando Linux desde cero en todo su potencial. Una vez que estamos instalados, recuperamos el documento que les dije que se armen en el Paso 4 para que les ayude a reinstalar el software en Linux.

¡Listo! Ya tienen un Sistema Operativo como la gente. ¿No notan a su máquina más rápida? ;)

Paso 6 (optativo): ¿Y si necesito algo que corre sólo en Windows?

Je, je… Linda pregunta. Bien, acá podemos hacer algo similar a lo que hicimos en el Paso 3, pero al revés. Podemos instalar una máquina virtual en Linux en la cual instalamos Windows. Para hacer esto, nada mejor que esta excelente guía que escribió Fabio para instalar Windows en un máquina virtual de Linux.

Claro, con esto tiramos abajo la última excusa que se tiene a la hora de pasar a Linux: no puedo ejecutar los jueguitos que quiero, no existe cierta herramienta para Linux, etc. Bueno… acá tiene la opción: usar Linux para todo. Y lo que no pueda ser pasado de Windows a Linux, ejecutarlo en Windows desde una máquina virtual.

Paso 7: ¡Listo!

No hay más para decir. Se me hizo un poquito largo… Pero bue… Semejante acontecimiento requiere trabajo y alguna que otra puteada. El resultado es fabuloso. Luego viene todo lo anexo a Linux que ya corre a cuenta de cada uno. Investigar, aprender, ver todo lo que se puede hacer en este nuevo mundo.

En resumen: pásense si realmente sienten que quieren y tienen ganas de hacerlo y una vez que se hayan decidido, hagan el cambio poco a poco. En unos meses van a tener una máquina más veloz y mucho más robusta.

Un pavada: ¿Vieron los escritorios en 3D que se pueden instalar en Linux? Les paso el link de HacheMuda (gracias a Fabio, de nuevo) en donde se puede apreciar su uso.

Como dije antes, cualquier sugerencia es bienvenida.

NOTA: quiero agradecer a Marlowe por darme una mano con esto.

One Response to “De Windows a Linux: una migración en etapas”

  1. marlowe Says:

    Mi estimado MyNick, el agradecimiento por la mano que le dí me suena a excesivo! Apenas le ofrecí parte de la uña del dedo menique. Me compromete a escribir alguna cosa a este interesante post. Veamos, algo para agregarle es que una forma de ir conociendo de manera “no traumática” el SO del pinguino (no el de Mr. Néstor) recomendable para principiantes en esto, es hacer uso de la distribuciones conocidas como “Live”, prácticamente todas las importantes tiene una versión de evaluación inmediata, que no es más que un CD “arrancable” y que ofrecen un entorno Linux más o menos típico totalmente funcional. O sea, tenés tu maquina con el SO del señor Gates, pero un día decís “…a ver que es esto de Linux”, bueno, no hay más que colocar estos CD, esperar (un poco más por que todo corre desde el CD) y disfrutar de la experiencia Linux, estas distribuciones tienen los programas más habituales: reproductores multimedia, navegadores, correo, paquetes de oficina y demás “chiches”, no tocan nada en tu equipo, por lo que sacas el CD apagas tu maquina y volvés al SO de las ventanas. Casi que hoy no hay excusa, al menos para saber de que se trata…

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