La contradicción de la intolerancia

Manifestación que pasa cerca de una de las oficinas de uno de los clientes en donde trabajo. El comentario generalizado de la “gente bien” que trabaja en estas oficinas es: “estos negros de mierda que quieren ganar plata sin trabajar”. Algunas de las personas que emiten semejante opinión las veo todos los días en estas oficinas.

Me guardo a silencio.

Pasan las horas y los días, los temas van y vienen. Finalmente llega el momento en donde la lógica de una persona entra en un laberinto sin salida.

La charla se basaba en el cansancio diario, las pocas ganas de trabajar, etc. Una de las personas arriba detalladas dice:

- Ah… que ganas de ganarme un Loto para largar todo.

Me es imposible contenerme.

- Che, hace unos días te quejabas de “los negros de mierda que quieren ganar plata sin trabajar”. Sin embargo hoy estás pidiendo que te regalen plata sin trabajar.
- ¿Qué?
- Digo… Según vos, está mal lo que hacen “esos negros”, pero vos hacés los mismo: querés que te regalen la plata sin trabajar. Ponete de acuerdo, che.
- Es diferente.
- Claro… la mayoría de ellos reclaman para poder tener un ingreso… y vos te quejás de gordo, nomás. Esa es la diferencia.
- Pero ellos no trabajan, yo si.
- Sin embargo los dos reclaman. Unos reclaman un plato de comida y otros dormir en una cama más cómoda. Por lo menos tenés el ombligo siempre limpito…
- Lo que pasa es que…
- No, no… no es necesario que me expliques tu punto de vista. Es claro como el agua.

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