Testament en Argentina: 29 de abril

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii……………

Salí de casa un rato antes de las seis y media de la tarde. Tenías varios colectivos para tomarme y terminé subiendo el primero que se me cruzó: el 2. Llegué al teatro un ratito antes de las siete de la tarde. Las puertas abrían a las seis, lo cual me hizo imaginar que parte del público estaba dentro. ¿Qué hago?, me pregunté, ¿entro de una o espero? No sabía muy bien qué esperar, pero me quedé ahí enfrente “haciendo tiempo”. Durante la espera, en la cual me preguntaron unas siete u ocho veces si tenía entradas para vender, me crucé con un viejo conocido que hacía mil que no veía: Peter. ¡Wow, Peter! Hace mil que no te veía… y estás igual. Fiel a tus chapas, como debe ser :) .

Luego de estar ahí unos quince minutos, decidí entrar por lo menos para escuchar algo de música. Me mandé a la puerta y entré sin esperas. Nunca había estado en el Teatro de Flores y quedé sorprendido. Un lindo lugar con forma cuasi-circular muy bien ambientado. El sector central, un poco más abajo que el resto, permitía que los que estuvieran en la periferia vieran sin problemas. Incluso había un primer piso para mirarlo más tranquilo aún. El lugar, a semi-oscuras, estaba en un 80% lleno (y faltaban más de dos horas para que tocara Testament).

Supuestamente antes de Testament tocaron cuatro bandas: Coalission, Serpentor, Mastifal y Krisiun (esta última, brasilera). Yo llegué en medio del show de Serpentor. Es bastante complicado para mi evaluar a estas bandas. En las tres que vi se notaba mucha coordinación entre los integrantes lo cual denotaba en muchas horas de ensayo pero, la verdad, este tipo de bandas thrash/death metal me saturan.

¿Saben qué? Cada día comprendo más el por qué estos géneros prácticamente se agotaron a principios de la década del 90. Uno ve a estos grupos tan aceitados, tocando rápido, grave, llenos de cambios de ritmo, cortes, etc. y lo que termino escuchando son las mismas ideas de hace 20 años vueltas a explotar una y otra vez. No digo que toquen los mismos riff’s, sino que muchas veces los arreglos se vuelven obvios. Los bateristas, flacos que se nota que tocan bien, hacen los mismos rulos, los mismos juegos de bombos, los mismos cortes. Si hay un medio tiempo, lo tocan con el raid en lugar de usar el hi-hat; y ese medio tiempo, si se repite en más de una vuelta, en la segunda vuelta repiquetean con el doble bombo. Clásico. Los guitarristas, enfrascados en su sonido, afinan lo más grave que les dan las cuerdas. Machacan riff’s los cuales, por momentos se vuelven difíciles más por la velocidad que por la complejidad en sí. Los solos, que se asemejan más a los de Kerry King que a los de Marty Friedman, muestran “lo-rápido-que-tocan” por sobre “las-buenas-ideas”. Los bajistas cumplen, nada más, y los cantantes… bueno, los cantantes son una nota aparte. En este estilo las voces graves, oscuras y en muchos casos dejando de lado algún tipo de melodía, son una constante.

Claro, estos chicos, que hacen un excelente trabajo en base a su objetivo, noto que están demasiados enfocados en recrear una imagen y una pose que tiene 25 años de antigüedad. Uno ve a los guitarristas, bajistas y cantantes poniendo la misma pose “de malos” que sus héroes musicales e incluso utilizan los mismos logos (¿por qué las bandas de Death Metal tienen que tener logos inentendibles y siempre una estrella invertida?), lo cual no me parece mal, pero me suena a mala copia. ¿Se imaginan una banda tocando temas del estilo de los Rolling Stones y vestidos como éstos a mediados de los ‘60? ¿Cómo? ¿Los Ratones Paranoicos? Je… Además, ¿es necesario que los cantantes le hablen al público con la misma voz gutural con la que cantan? Minutos después todos íbamos a escuchar a Chuck Billy, cantante de Testament, hablarle al público con su voz de todos los días (aguda y graciosa como pocas) sin importar si eso lo hacía más heavy o no.

Bue… Como decía, las bandas muy ajustadas, pero nada, creo yo, que trascienda. Alguien me dirá: pero Testament hace algo similar a lo que hacen estas bandas. Si, es cierto, pero Testament lo hizo, al igual que Slayer, Metallica, Anthrax y Megadeth, hace 25 años atrás. Le dieron una vuelta de tuerca al Heavy Metal de esa época y crearon un estilo nuevo (o casi). Pero bueno, gustos son gustos, decía una vieja… ;)

Tal vez, tantos años escuchando este tipo de bandas (creo que en 1987 empecé a prestarle atención) hizo que en un momento notara que todo era casi lo mismo. Casi como la selección natural de la que hablaba Darwin, quedaron en mi corazón las que tenían algún rasgo que considero diferente al resto; resto el cual quedó en la nada.

Ah… Me olvidaba. Cuando el cantante de Krisiun dijo que Quilmes era la mejor cerveza y todo el mundo aplaudió el “cumplido”, les recuerdo que Quilmes es una empresa brasilera… ;)

Luego de ver estas bandas, llegó el momento de Testament. Salí del rinconcito desde donde vi a las bandas soporte y me mandé para adelante. La espera se hizo tensa ya que la banda se retrasó un poco del horario fijado para empezar. Algunos nos amuchábamos delante para intentar ver más de cerca. Finalmente la banda, tranquilamente, tomó el escenario.

The Preacher fue el tema elegido para arrancar y la furia descargada por la banda no se detuvo así nomas. El público explotó de júbilo al verlos. Nick Barker en la batería mostraba solidez y mucha tranquilidad reproduciendo las bases que fueron grabadas años atrás y que cada uno de nosotros conocía a la perfección; Chuck Billy en la voz, con su micrófono al estilo Freddy Mercury, nos volaba los sesos con su voz mientras nos hacía sonreír con su simpatía (tiene pinta de buen tipo, ¿no?); Greg Christian en el bajo, en el día de su cumpleaños, generaba una latido firme; Eric Peterson en la guitarra (sin dudas el gran cerebro detrás de todo) nos daba unos riffs poderosos y contundentes; y el gigantesco Alex Skolnick en la otra guitarra nos revelaba que para tocar este tipo de música no es necesario poner cara de malo, ni ponerse en pose, ni nada de eso. ¿Alguien le prestó atención a su cara? Su sonrisa y sus gestos parecían de alguien que estuviera tocando un tema de Pink Floyd. Según parece, los 10 años en los cuales Alex estuvo metido dentro del Jazz han cambiado su perspectiva sobre como disfrutar la música. Incluso la manera de tocar era muy relajada; se notaba en una mano derecha que prácticamente acariciaba las cuerdas con la púa en lugar de aporrearlas. Inspirador.

Mientras tanto abajo era un caos, oscuros personajes (que en mi barrio les llamamos “tumbas”) bailaban en un pogo fervoroso junto a noveles que disfrutaban de la misma manera. Entre todos ellos estaba yo que, ya con mis 32 años, noto que ya no estoy para estos trotes. Pese a que lo disfrutaba me daba cuenta, con el correr de los minutos, que dentro de algún tiempito voy a tener que empezar a ver a los grupos desde atrás. ¿Algún día podré ver a Testament sentado en primera fila? Y bue… Ahora había que disfrutar. Mientras tanto coreabamos algunas partes de guitarra y sacábamos las primeras sonrisas de la banda.

Engancharon con The New Order, ante la arenga de Chuck que genera más adrenalina en el público, para luego enganchar con The Haunting en dónde Alex y Eric se juntan y frasean como en los viejos tiempos. ¡Mamá! ¡Que buenas versiones! La banda, que empezó sonando a algo más cercano a una bola de ruido, poco a poco mejoró el sonido y todo se empezó a aclarar.

Si hasta el momento el descrontrol se basaba en estos grandes temas de la primera época de Testament, el cuarto fue un caos de fiesta. Los primeros acordes de Electric Crown hicieron que todo el público empezara a tararear la melodía y a cantar cada estrofra del tema. ¡Cómo me gusta este tema, por Dios!

La banda no nos dió respiro durante casi una hora y media. Sins Of Ommission (muy aclamada), D.N.R. (Do Not Resuscitate), 3 Days In Darkness, Trial By Fire (qué pedazo de tema!) y Practice What You Preach (primer tema que escuché de Testament y que me llena al escucharlo), siguieron, una tras otra, dejándonos sin aliento.

En este momento del recital, Chuck nos avisa que era el cumpleaños de Greg y todos empezamos un tímido “Que los cumplas…”. Parecía que no sabíamos si cantarlo en castellano o en inglés. Finalmente, y gracias Chuck, terminamos cantándolo en inglés :)

Claro, en Testament presentar a un bajista es sinónimo de una sola cosa: Souls Of Black (para, papáran, para, papáran, para, panpanpan). Mi garganta no podía más, mis piernas no podían más, mis brazos no daban más… y para colmo de todo mi zapatilla izquierda estába a punto de morir. Lindo si me quedaba en patas, ¿no? ;) Pero por suerte no fue así.

En este punto del recital las cosas se tranquilizaron un poco para escuchar The Legacy, pero todo volvió a la normalidad cuando Into The Pit nos pasó por encima. Y ahi estábamos… into de pit. El riff del estribillo es una de las partes que más me gustan de esta banda, mi garganta ya casi no podía más..

Llegábamos al final del recital de manera muy rápida. Over The Wall, fue el último tema. Una vez más todos cantamos las melodías de guitarra y ya en el final, aplaudimos y gritamos extasiados ante esa masa de sonido.

Se vienen lo bises: Alone In The Dark (donde toda la banda extiende un poco el tema para que cantemos junto a ellos), Disciples Of The Watch (OBEY!!!!!!!!!!!!!!) y Burnt Offerings para cerrar. Fue así, una cachetada de una hora y media, sin efectivismos, sin “show”, adrenalina pura para que disfrutemos y nos vayamos arrantrándonos a casa.

Me encanta ir a los recitales… odio volver… golpeado, transpirado, cansado y sabiendo que al otro día tengo que ir a trabajar, pero contento. Testament pasó, una vez más, por Argentina, y nos brindó un show mágnifico, sólido, compacto y plagado de todo eso que los hicieron lo que son: una banda emblemática de thrash.

La máxima del show fue, a mi entender, Alex Skolnick. Un guitarrista que está un poco más allá de la banda en sí. Su idea no es poner la cara más “mala” sino tocar la música que lo acunó, disfrutando cada nota que tocaba sin importar la velocidad o lo difícil que sea. Me pregunto: En su monitor, ¿Alex tenía los instrumentos distonsionados? No, se… parecía como si escuchara su guitarra libre de efectos. Quizás…

Testament: pasaron unos 17 o 18 años desde que los escuché por primera vez y sus temas siguen llegándome donde otras bandas no llegan. Química, como le dicen…

Y mis oídos, así… sordos…

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii……………

One Response to “Testament en Argentina: 29 de abril”

  1. Yes,No,Yes,No..NOT! Says:

    TRI-AL-BY_FI_REEEE!!!..Que temita papa…Jajaja…Temoonnn!!! Para el mosh desenfrenado…
    Me alegra que lo haya disfrutado…
    Saludos!
    Marco

Leave a Reply