Otro color, el mismo olor

En Argentina, el Banco Río cambió de nombre (¿de manos?) y ahora se llama Santander Río. Obviamente están a toda pompa hablando del gran beneficio que tenemos sus clientes (incluso los “obligados”, como yo) de este cambio. Sito textual de la carta de presentación:

Santander Río forma parte de Santander, uno de los bancos más grandes del mundo por capitalización bursátil y la primera entidad financiera en cantidad de sucursales a nivel mundial, con más de 10.600 en dos continentes. Avalado por 150 años de trayectoria, con presencia en más de 40 países y con 69 millones de clientes, Santander afirma su liderazgo a nivel internacional.

¡A la perinola!, dije, ¡que cantidad de pergaminos que tiene este banco!.

En otro de los folletos que trae dicha correspondencia dice:

Ningún accionista de capital extranjero responde por las operaciones del banco, en exceso de su integración accionaria.

Je, je… es decr que todo el aval que tiene este banco: tamaño, capitalización bursátil, sucursales, años de trayectoria, presencia y clientes, no sirven de nada si, por ejemplo, se viene un corralito como el del 2001 o si el banco quiebra.

La ecuación es simple.

[SUPOSICIÓN ON]

El banco de acá tiene ganancias que distribuye en parte entre los accionistas de acá (cinco gatos locos que cobran miserias) y la mayor parte de las ganancias se transfieren (como otros conceptos) a entidades extranjeras. Si el banco quiebra la cantidad de accionistas extranjeros que tiene la entidad en el país es casi nula. Que te pague Montoto.

[SUPOSICIÓN OFF]

Es decir: somos el mismo ente sin cara que te va a chupar todo el dinero posible y si nos vamos a la lona, no va a haber nadie que te pague un sólo centavo.

Definición de marketing: El arte de la mentira.

PD: disculpen si esto molesta a alguien, pero hace 5 años algunas personas jurídicas estafaron a muchísimas personas físicas. El que se quemó con leche, ve una vaca y llora…

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