Roger Waters en Argentina, pt. 2: domingo 18 de marzo

I mean, they’re not gonna kill ya, so if you give ’em a quick short, sharp, shock, they won’t do it again. Dig it? I mean he got off lightly, ’cos I would’ve given him a thrashing, I only hit him once. It was only a difference of opinion, but really…I mean good manners don’t cost nothing do they, eh?

Me desperté bastante cansado después de un sábado emocionante y agotador. Por mi cabeza daban vuelta mil imágenes de lo que había ocurrido e intentaba unirlas para formarme una idea de lo que había vivido, parte de lo cual lo pueden ver en lo que fue el primer día. No se preocupen, esta segunda parte no va a ser tan extensa como la primera debido a que muchas de las emociones fueron similares pero, de todas maneras hay varias cosas para contar.

Esta vez el recital iba a empezar una hora antes (a las 21). Salí de casa un buen rato antes por las dudas debido a que tenía entrada para el campo, pero atrás y como el volumen de gente es mayor, tenía miedo que ocurriera lo que a veces ocurre con la entrada al campo cuando se acerca la hora del recital: caos. Por suerte hoy tampoco fue así. Una vez más salí de casa y me tomé el 15 haciendo el mismo recorrido que el día anterior. Viajé muy rápido… pero el colectivo terminó su recorrido en Barrancas de Belgrano, con lo cual tuve que bajar y caminar hasta el estadio. Paré en el mismo kiosco pero para comprarme unas pastillas y un chocolate. El camino se hizo un poco largo y apuré el paso.

Cuando llegué a la intersección de las avenidas, encaré para el lado del campo. La fila iba rápido y en menos de 15 minutos estaba adentro; eran las 19:00. Hoy el escenario se veía diferente… lejano. La pantalla, al igual que el día anterior, brillaba con la misma imagen de la radio. Sonaba música muy fuerte. Que raro, pensé. Me fui del lado izquierdo y me empecé a acercar a la valla. No había mucha gente achurada ahí adelante así que me arrimé lentamente. ¿Qué hago?, pensé, ¿me quedo cerca de la valla o me voy para atrás de todo y lo veo desde las tribunas? Interesante disyuntiva. Me acerqué al vallado y me di cuenta que veía más o menos bien (tenía 2 personas delante mío). Si me iba a la tribuna iba a ver peor ya que mis ojos no son los que tenía cuando veía bien ;) .

Cuando me puse en puntitas de pie, vi que había una banda tocando: Mimí Maura. Estem… Bueno, con razón el volumen de la música. Por suerte escuché los últimos dos o tres temas y se fueron. Bueno… el recital arrancaba a las 21… y eran las 19 y monedas. Uf… una laaaaaaaarga espera tenía por delante. Y bue… a esperar.

Es increíble lo lento que puede pasar el tiempo cuando no hay nada que hacer. Parado, sin nadie con quien hablar, mirando la fauna que me rodeaba, devorándome el paquetito de D.R.F. de naranja que me había comprado, escuchando conversaciones que ni entendía, etc. Quizás en este momento confirmo que el mito que solamente los que no son petisos ven el recital de manera perfecta es mentira. Si no me ponía en puntitas de pie había siempre una cabeza que me tapaba.

Poco a poco nos íbamos apretujando más y más ahí adelante. Durante la espera, tres chicas se desmayaron por el intenso calor y tuvieron que ser sacadas por sobre la valla. Como siempre había un par que querían estar en mejor lugar a los empujones… y a esos no había que dejarlos pasar. Flaco, cuando se apaguen las luces, hacé lo que quieras… pero ojo que yo también te voy a codear, eh!

Cerca de las 9 de la noche, y sabiendo lo que había ocurrido el día anterior, me puse en puntitas de pie para ver la pantalla y poder ver el primer movimiento de la pantalla. Todo el mundo seguía hablando, mirando para otro lado o sentados en el piso, mientras yo espiaba. La música subió una vez más mientras la pantalla seguía fija. Pasaron los temas mientras el público se mantenía, obviamente, en otra cosa. Al cuarto o quinto tema empecé a ver el humito de la filmación. Con toda la gente en otra cosa, ver el escenario era fácil, pero no iba a ser así durante toda la noche.

Finalmente las luces se apagaron y la banda tomó el escenario. Nos apretujamos ahí adelante mientras todos, en puntitas de pie, hacíamos un esfuerzo sobrehumano para ver. Hacía mucho calor y mi cuerpo empezaba a sentirlo. In the flesh volvía a ser el puntapié inicial (el setlist iba a ser exactamente el del día anterior). Desde esta posición los comentarios de la gente eran diferentes. Acá había más “rocanrol” y en muchos pasajes la gente intentaba saltar “cual-recital-de-rock”… pero no. La música no daba para saltar. Se sucedieron Mother (esta vez hubo emoción, pero no tanta como el día anterior); Set the controls for the heart of the sun, con un público frío que, en su mayoría, parecía no conocer el tema; Shine on you crazy diamond, con aplausos fervientes pero las burbujas casi ni se veían (luego comprobé con gente que estuvo lejos que nunca se enteraron de la presencia de burbujas); Have a cigar generó poco entusiasmo a mi alrededor.

Llegó un momento intenso cuando tocaron Wish you were here. Miles de celulares se prendieron para acompañar el tema. ¿Se acuerdan cuando se prendían los encendedores? Había que tener huevos para prender un encendedor y bancarse la quemadura durante cinco minutos… Hoy en día no tiene gracia :P . Desde donde estaba yo se escuchaba mucho mejor el ruido del viento que acompaña al final del tema. Me di cuenta que estando atrás se escuchaba más los parlantes secundarios que estaban a los costados que los principales. Por momentos, el cántico de la gente tapaba la propia música lo cual era bastante molesto.

La primer parte bélica del concierto se desarrolló con mucha tranquilidad. Se notaba que la gente donde estaba yo no tenía o no le gustaba mucho The final cut ya que estaban casi todos calladitos… menos la chica que estaba unos metros a mi derecha y que se sabía todas las letras y quería que Waters lo supiera… a los gritos :) . Southampton dock y The fletcher memorial home se juntaron con bellas imágenes.

El recital seguía en línea recta: The perfect sense, pt. 1, The perfect sense, pt. 2, Leaving Beirut y Sheep cerraban la primera parte. En este último tema volvió a salir el cerdo (que esta vez tenía, además de los mismos mensajes que el día anterior, varias imágenes de Bush con las orejas de ratón alla Mickey Mouse). Las llamaradas se sentían MUY fuertes pero, claro, no tan fuertes. De todas maneras, estar a 50 metros del escenario y sentirlas era sorprendente. Escuche un “uy, lo que deben sentir los de adelante!”. Ni que lo digas, flaco. Si te contara…

Finalizó la primera mitad del espectáculo y nos quedamos todos ahí, paraditos, apretujados a más no poder. Mis piernas no querían más.

I can’t think of anything to say except…
I think it’s marvelous!

La segunda parte fue igual de sorprendente que el día anterior. Quizás me costó un poco más poder ver el recital debido a que “la-persona-más-alta-del-planeta” se había parado delante de mí. Durante los primeros temas pude correrme un poco y ver mejor. El público alucinaba. Speak to me, Breathe, On the run (increíble, una vez más), Time, Breathe (Reprise), The great gig in the sky (en este caso noté a la chica que cantó un poco “ronca”… pero se desenvolvió bien de todas maneras), Money (sin el error del primer día), Us and them, Any colour you like (con prisma y todo que hizo que la gente aullara de emoción), Brain damage (uh… que loco!, decía uno) y Eclipse volvieron a hacerme flotar. Durante este último tema, cuando el prisma emite el arco iris y empieza a rotar, las luces de colores tocan al público. Poco a poco, este arco iris se acercaba a donde estaba yo. Claro, el primer día esto no pasó ya que al estar sentado tan adelante, las luces no nos tocaban. El arco iris se fue acercando mientras todos hacíamos “ooooooohhhh” asombrados. Finalmente, la luz azul del arco iris me baño en su luminosidad. Por un momento me sentí… mmmmm… místicamente reconfortado. Si, si… puedo decir que soy uno de los que fue tocado por el prisma. :)

Llegaron los bises. Volvieron a subir los chicos del Instituto River Plate y la gente volvió con la pavada del Boca-River. Otra vez se esperaba el aviso de Waters para apagar todo y comenzar… y otra vez fue así. Una palabra de Waters y se apagó todo. El helicóptero volvió a sobrevolar mientras la luz que lo representaba iluminó hacia donde estaba yo y me dejó medio ciego. The happiest days of our lives y Another brick in the wall, pt. 2 comenzaban los bises. Al final de éstos, cuando los chicos bajaron, saludaron nuevamente a Roger… Los varones se acercaban para besarlo y Roger los abrazaba. Je… no hay forma de darle un beso, eh!

Vera, Bring the boys back home y Comfortably numb cerraron el recital y yo flotaba de emoción. Se había cerrado la segunda fecha de Roger Waters en Argentina y lo había disfrutado a más no poder.

El público se fue desconcentrando lentamente mientras mis piernas me pedían un poco de descanso. Estuve casi tres horas parado esperando que comenzara el recital para luego estar más de dos horas y media viéndolo. ¡Qué dolor, por Dios! Mientras caminaba hasta la parada del colectivo intenté sacar algunas conclusiones de lo que había vivido.

Sin dudas Roger Waters es un icono para un sector del público del rock. Ha definido el sonido de Pink Floyd y ha sido su cerebro durante los años en los cuales estuvo al frente de la banda. En mi vida he asistido a muchos recitales de todo tipo pero no recuerdo uno en donde la unión imagen y sonido sea tan fuerte. Esa simbiosis entre dos artes diferentes pero complementarias fue, sin temor a equivocarme, lo más importante del recital. El sonido fue excelente, por más que el segundo día noté que desde atrás por momentos de perdía. Cada nota que tocaban estaba sincronizada con la imagen (un clic en los auriculares para no perder el tiempo, por favor). Y todas las filmaciones, que eran muy buenas, estaban en concordancia con el tema en cuestión. Las secuencias en la habitación me llegaron mucho y crearon un ambiente especial (todavía tengo la imagen de arranque de Comfortably numb en la retina).

Musicalmente me gustó como se desenvolvieron. La inclusión de Dave Kilminster en la banda le ha dado eso que los fans de Floyd nunca habían encontrado en las bandas solistas de Waters: alguien que toque lo más parecido a Gilmour. La otra vez que habían venido acá me había decepcionado la poca importancia que le daban al trabajo de Gilmour. Todo el comienzo de Shine on… es un clásico. NO SE DEBE tocar diferente (si, suena un poco autoritario, ¿no? ;) ). Es como cantar Wish you were here con otra melodía.

El carisma de Waters quedó bastante de manifiesto con sus expresiones ante el público que lo mostraban menos inglés de lo que es. Y, sin lugar a dudas, los efectos especiales sobre el escenario (y fuera de él) fueron grandiosos: explosiones, latidos, cerdos voladores, llamas, el prima… todo confluyó en un espectáculo único del cual creo que no olvidarme jamás. Ojalá que esta gira sea editada en DVD. Me gustaría decirle a Roger que, si lo edita, lo haga doble y que el segundo disco sea el mismo recital, pero que tenga solamente las imágenes que veíamos por la pantalla. ¿Se imaginan escuchando este recital en casa mientras ven las filmaciones? Mágico…

Roger, gracias por semejante espectáculo. Inolvidable. Gracias.

Mensaje para cualquier otra banda que venga: si no traen un cerdo que vuela, olvídense… ;)

There is no dark side of the moon really. Matter of fact it’s all dark.

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One Response to “Roger Waters en Argentina, pt. 2: domingo 18 de marzo”

  1. Alex Gzlz Says:

    Saludos, soy de Venezuela y fui a Buenos Aires un 18 de Marzo de 2007 por primera vez, llegue a las 03:00 am a Ezeiza, no dormi nada despues de 8 horas de vuelo, a las 07:00 am abro el diario La Nacion y me asombra el ver el anuncio del Recital de Roger Waters, soy fan de Pink Floyd, no tanto de Roger Waters como solista (nunca pense que Roger pudiera igualar a Pink Floyd con su espectaculo PULSE, pero me equivoque), siendo un extranjero en Buenos Aires llegue al mall El Abasto y consegui una entrada en Platea San Martin (Excelente la vista y las fotos me quedaron de revista) , hice una cola de 7 horas y me fui al estadio de River a las 06:00 pm, creo ser uno de los primeros en llegar. Lo mas increible del concierto fue la pantalla, debe ser la de mayor definicion del mundo, el sonido es algo INDESCRIPTIBLE, no me imagino como pudieron lograr ese sonido en un estadio tan grande, el Chancho fue algo INCOMPARABLE, de verdad estoy esperando ansioso el DVD de este concierto, ojala salga el recital del River. Excelente tu reseña, saludos a los Argentinos, excelente pais, Buenos Aires es de ensueño, la comida es fabulosa.

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