I’ve been mad for fucking years, absolutely years, been over the edge for yonks, been working with bands so long, I think crikey…
I’ve always been mad; I know I’ve been mad, like the most of us are. Very hard to explain why you’re mad, even if you’re not mad…
Me desperté lleno de ansiedad. Era un día especial ya que iba a volver a ver a Roger Waters luego de cinco años. El día amaneció nublado pero agradable. Luego de una ducha veloz, salimos con Lau al mediodía para comer algo y hacer algunas compras (cama, al fin!). Oscuras nubes empezaron a tapar a Buenos Aires y temí lo peor: un recital bajo la lluvia. Por suerte, el aguacero no duró más de media hora, gracias a Dios. La ansiedad fue en aumento a medida que el día transcurría. Los minutos no pasaban más mientras esperábamos que fuera la hora de salir de casa.
Finalmente se hicieron las 7 de la tarde. Tomando en cuenta que teníamos unos 45 minutos de viaje y el recital empezaba a las 10 de noche, estábamos seguros de no tener problemas en la entrada. Y por suerte fue así. Salimos de casa puntuales y nos tomamos el viejo y querido 15 (si habremos compartido viajes de recitales, amado bondi). A las pocas cuadras pudimos sentarnos y viajar más cómodos. La noche se cernía sobre la ciudad y nosotros seguíamos rumbo al estadio.
Aproximadamente a las 8 de la noche bajamos del colectivo varias cuadras antes ya que el tránsito a esa hora por Avenida del Libertador era imposible. Bajamos, decía, y caminamos todas las cuadras hasta la intersección de Libertador y Udaondo, previo alto en un kiosco para comprar unos caramelos y chicles. Llegamos al cruce mencionado y vimos unos carteles que indicaban para donde ir. Nosotros teníamos ubicaciones para el campo VIP (en el campo, adelante, pero sentados), en el sector D, fila 18, asientos 4 y 6. Es decir, justo en el sector que estaba delante del escenario. Prácticamente no había lugares mejores… Bueno, 17 filas delante nuestro eran supuestamente mejores, pero con el correr del recital me daría cuenta que estar MUY adelante no era lo mejor.
Luego de caminar como vacas al matadero durante varias cuadras y escuchar las mismas frases de siempre (”una fila, chicos”, “con la entrada en la mano”, “vamos, vamos”), entramos al estadio. Una gordita con cara de “estoy podrida” nos ubicó en nuestros asientos mientras nos despedía con un “que disfruten el show”, sin gracia.
Las ubicaciones eran excelentes. Justo en el centro del escenario a no más de 20 metros del mismo. La primera impresión fue genial. ¿Qué era lo que estaba sobre el escenario? ¿Una pantalla o escenografía? (Y bue… uso anteojos, che!
). Era, obviamente, una pantalla. La imagen esta ahí… quieta. Un primer plano del dial de una radio antigua. Frente a ella, una botella de whisky medio vacía (¿o medio llena?
), un vaso en el mismo estado y un cenicero; sobre la radio, una cajita de fósforos, un avioncito de guerra de juguete y un soldadito. Todo iluminado por una luz que provenía de la derecha. Hermosa imagen. Me daba una sensación de comodidad grandiosa.
A esperar, entonces. Faltaba más de una hora y cuarto. Durante ese tiempo el estadio se fue poco a poco, llenando de gente. Claro, en el sector donde estábamos nosotros la fauna era extraña. Familias que pueden pagar 5 entradas de 400 pesos cada una por un lado y gente que fue sola ya que, obviamente, no todos pueden pagar más de una. Dos filas delante nuestro se ubicó una de esas familias. La conversación entre el marido y la mujer tuvo unos matices interesantes. Voy a comprar algo para tomar, ¿querés algo?, le pregunto él a ella. Si hay champagne, traeme. No, no fue un chiste, fue en serio. ¡Wow! No se si había o no champagne, de hecho no vi a esta señora “cincuentona-que-cree-que-todavía-tiene-20-años-y-que-queda-como-ridícula” tomándolo. Lo único que se es que hice una cola de diez minutos para comprar tres hamburguesas y una botellita de agua. Luego de la veloz comida, estábamos listos para que todo comenzara. El estadio estaba casi lleno y la hora se acercaba. Rezábamos para que la gente que estaba delante de nosotros no se parara durante el recital o para que no nos toque delante el equipo nacional de básquet. :P.
A las nueve y cuarto, los plomos de la banda salieron a probar sonido por última vez. Guitarras, bajos, baterías, micrófonos, teclados, todo en su lugar. Un rato antes de la hora señalada, dos flacos subieron por una escalera enrollable por el costado del escenario y se ubicaron en una de las vigas de luces que estaba por el techo. ¿Su función? Mover un par de reflectores tanto para iluminar a los músicos como para crear ciertos efectos (You! Yes, you! Stand still laddy!).
Acá es donde empezó lo interesante. Puntualmente, a las 22, la música de fondo aumentó su volumen de manera sospechosa. Las luces del estadio seguían prendidas mientras la gente seguía conversando, parada, caminando, hablando por celular. Sin embargo, aunque no lo supiéramos, el recital ya había comenzado. Eran temas de la década del ‘50. Mucho rock and roll, blues, etc. Mientras esperábamos y veíamos como empezaban a llenar el escenario de humo, noté una línea de humo de color diferente. Miré con atención y observé que la pantalla se estaba moviendo y que el humo era de un cigarrillo que estaba en la filmación. Si, si. El recital había comenzado hacía rato, pero recién ahora nos estábamos empezando a dar cuenta. Varios temas después vino el primer “¡wow!” del estadio. Una mano cambió el dial de la radio buscando algún tema “que le gustara”. Sonaron varios. Recuerdo a “Roll over Beethoven” y “Johnny B. Goode” de Chuck Berry, entre otros. La mano volvió, tomó la botella, se sirvió whisky y se llevó el vaso. Luego volvió el vaso vació y apagó el cigarrillo. Cada tanto, cambiaba el dial. Estaba todo listo.
Live for today, gone tomorrow, that’s me…
A las 22:15 las luces del estadio se apagaron mientras la mano seguía cambiando el dial. El estadio explotó en gritos. La banda entró despacio al escenario como sombras recortadas sobre la luminosa pantalla. Se venía el momento esperado (mientras escribo esto se me pone la piel de gallina). Waters, delante de su micrófono y en el medio del escenario mientras manteniía en alto su brazo derecho, estaba listo. Ahora si.
“Ein, zwei, drei, Alle!!!”
!PUM! Empezó el recital. In the flesh era la canción elegida para arrancar. La pantalla mostraba a los famosos martillos en donde el color blanco dominaba la escena y nos enceguecía. ¡Por Dios! La adrenalina del público bullía. No lo pude evitar: subí los brazos y crucé las muñecas entre sí.
So ya, thought ya, might like to go to the show.
¡PUM! ¡PUM! El sonido era increíble. La pantalla, hace un momento toda blanca, mostraba a los mismos martillos pero en rojo… y TODO el estadio se mimetizaba. Y volvía al blanco. No lo podíamos creer. Roger Waters estaba de vuelta en Argentina quemándonos la cabeza. Las imágenes, las luces, los músicos, la adrenalina, todo confluía en un único objetivo: el show.
Ahí estaban sobre el escenario P. P. Arnold en los coros, Graham Broad en la batería y percusión, Jon Carin en los teclados, guitarras y voces, Andy Fairweather-Low en la guitarra y bajo, Carol Kenyon en los coros, Dave Kilminster en la guitarra, voces y bajo, Katie Kissoon en los coros, Harry Waters (el hijo de Roger) en los teclados y Snowy White en la guitarra. Luego se sumaría Ian Ritchie en el saxo y otros vientos.
El primer tema pasó volando y luego de semejante inyección de adrenalina llegó un tema increíble: Mother.
Mother do you think they’ll drop the bomb?
Mother do you think they’ll like this song?
La imagen de la pantalla volvió a la radio del comienzo, pero empezó a moverse y mostrar la habitación que la contenía. Una habitación desordenada con un único ocupante. Waters con una guitarra acústica nos hacía flotar. En este momento siento que la música tocó algún nervio muy sensible en mí. Muchas veces he estado en recitales en donde me he emocionado, pero nunca había llorado como un chico. Por suerte tenía a Lau para contenerme. Hermoso tema. El solo interpretado por Dave Kilminster fue prácticamente perfecto. Muy bien, dije entre los mocos. Hermoso.
Al final de ese tema, la pantalla pareció prenderse fuego poco a poco. Set the controls for the heart of the sun nos hizo volver a 1968. Increíble. Este tema tiene 40 años de existencia y sigue sonando. Waters seguía con la acústica y en la pantalla otra agradable sorpresa: una foto en blanco y negro de Pink Floyd circa 1968. Barrett, Gilmour, Manson, Waters y Wrigth juntos… y el estadio se vino abajo en aplausos. Las fotos en blanco y negro se sucedían (al igual que el tema). En el intermezzo del mismo, Ian Ritchie hizo un excelente solo con su saxo mientras en la pantalla las formas de colores chillones hechas con ¿aceite? nos transportaban a la década del ‘60. Éramos todos hippies vestidos con túnicas con una gran nube de humo volando sobre nosotros. El trance hipnótico era mágico. Al final del tema volvieron las imágenes en blanco y negro pero esta vez en movimiento hasta que vimos a un muy joven Waters desmayarse sobre en el pasto (creo que estas imágenes son las mismas que usó en la gira anterior que lo trajo a estas tierras).
El efecto de la pantalla “quemándose” que daba paso al tema anterior se repitió en sentido inverso mientras un acorde en Sol menor daba paso a una imagen de un universo estrellado. Los primeros “¡¡¡No!!!” de sorpresa se empezaron a escuchar: Shine on you crazy diamond llegaba para llenarnos de alegría.
Remember when you were young,
You shone like the sun.
Shine on you crazy diamond.
Y ahi, luego de esas primeras frases, la pantalla se llenó con la cara de Syd Barrett, suficiente para que el estadio explotara en aplausos. Syd estaba siempre presente en el corazón de Waters y en el nuestro. (Si, si… algunos me dirán que Waters hizo más por Floyd que Barrett, y tienen razón. Pero uno encuentra mucho por qué alabar a Barrett). El tema, sin el solo del comienzo, lo cual me pareció mala idea, fue perfecto. Según noté fue tocado con un tiempo diferente, quizás un poco más lento, pero la sensación fue la misma. En el comienzo una cantidad increíble de burbujas salieron frente al escenario y se interpusieron entre él y nosotros. Ver este tema “entre burbujas” fue algo que jamás hubiera esperado. Fue mágico. El tema fue tocado a la perfección con un MUY buen solo de Kilminster que me hizo dar cuenta que el flaco ha hecho lo posible por sonar “como Gilmour”. Muchos pensarán que lo mejor es que suene como él mismo y no como otro, pero la verdad, a los que nos gusta Floyd sabemos que el puesto de Gilmour es imposible de reemplazar y que es MUY necesario escuchar algo que sea lo más parecido al tema original (una constante en esta banda).
El tema terminó con la imagen de una galaxia en donde la mayor concentración de estrellas estaba en el ángulo superior izquierdo. Poco a poco se fue apagando hasta llegar a la oscuridad absoluta. Lluvia de aplausos en el estadio.
Ahora el caos de imágenes tomaba por asalto el escenario mientras sonaba Have a cigar. La voz de Waters, muy forzaba, hacía lo imposible por seguir el tema. Las imágenes abrumaban: luces, calle, noche, autos, cigarros y humo bailaban en una única danza.
Come in here, dear boy, have a cigar.
You’re gonna go far, fly high,
You’re never gonna die,
You’re gonna make it if you try;
They’re gonna love you.
El tema, como siempre, excelente. El final, para el recuerdo, lo interpretaron EXACTAMENTE como está en el disco. Kilminster realizando el último solo cuando de repente ese sonido “zrrrrrummm” (qué difícil reproducirlo acá) daba paso al sonido de la guitarra como en una radio… y eso era lo que nos mostraba la pantalla: la misma radio del principio susurrando las últimas notas. Aplausos a rabiar.
Claro, tenemos una radio, escuchamos Shine on… y Have a cigar uno tras otro… y lo que venía era casi obvio: una sucesión de sonidos radiales conocidos por todos que nos hizo aplaudir a rabiar. Y luego, claro, una de las introducciones más conocidas de la historia del rock: Sol, La-Si, Re-Mi… Snowy White nos introducía a Wish you were here mientras Kilminster metía ese primer solo que Gilmour inmortalizó hace 20 años atrás.
So, so you think you can tell
Heaven from Hell
Blue skys from pain
Can you tell a green field
From a cold steel rail?
A smile from a veil?
Do you think you can tell?
Durante el tema, la pantalla se mantuvo mostrando la ya famosa radio mientras una mano prendía una pequeña vela delante de ésta. Casi todo el tema estuvo así. El público cantaba muy fuerte.
How I wish, how I wish you were here.
We’re just two lost souls
Swimming in a fish bowl,
Year after year,
Running over the same old ground.
What have we found?
The same old fears.
Wish you were here.
Poco a poco la pantalla se llenó de velas encendidas mientras unas ¿flores? llovían sobre ellas. A los costados, el sonido cuadrafónico nos hacía sentir el viento que hizo apagar poco a poco a cada una de las velas. Sin palabras.
Transición de la imagen a un campo y en primer plano una flor. Waters se sentó en una sillita, se calzó una guitarra acústica y empezó la primera parte bélica del show. Southampton Dock, en una versión hermosa, se apoderó de todos. La pantalla mutaba en la imagen de un portaaviones mientras el público silbaba.
They disembarked in 45
And no-one spoke and no-one smiled
There were to many spaces in the line.
El tema mutó lentamente en The Fletcher Memorial Home. Aquí las imágenes de la pantalla eran hermosas. Una habitación ¿de un hospicio? con un hombre en él. Las paredes con frases “famosas” que son una mierda.
Death solves all problems. No man, no problem.
Joseph Stalin
Sometimes democracy must be bathed in blood
Augusto Pincochet
I just want you to know that, when we talk about war, we’re really talking about peace.
George Bush
Mientras tanto, varias fotos pegadas en la pared levantan silbidos en el público: Osama Bin Landen, George Bush, Saddam Hussein y varios terroristas más. Excelente el mensaje. El recital estaba en medio de un trance increíble y el tema siguiente era propicio para mantenerlo: The perfect sense, pt. 1 mostraba el primer tema de la noche de Waters como solista. Lástima que fueron tan pocos de esta época, pero bien de todas formas.
Este tema me encanta. La pantalla mostraba imágenes de un astronauta en el espacio mientras un muñeco con forma de astronauta se ponía delante de la misma. Las frases que se susurran al comienzo del tema son gloriosas y te meten lentamente en el clima del tema.
Stop Dave
Will you stop Dave?
Stop Dave
I’m afraid
I’m afraid
Cuando Roger empieza a cantar, el muñeco del astronauta se va del escenario y sobre las pantallas imágenes satelitales de la tierra la cubren por completo. Sin duda la letra de este tema es espectacular y la actuación de una de las chicas del coro fue genial (disculpen, no puedo distinguir cual de las tres era). Su voz, al igual que las otras dos, es magnífica.
And they gave him command of a nuclear submarine
Sent him back in search of the Garden of Eden
El estadio se vino abajo en aplausos. La imagen de la pantalla se transformó en un estadio inundado con un submarino bajo el agua. The perfect sense, pt. 2 empezaba a caldear el ambiente. Roger, muy lentamente, nos derramaba las primeras palabras.
Can’t… you… see….
El tema fue, poco a poco subiendo hasta llegar al clímax máximo en donde el sonido llega al punto de saturación. Éste, que reproduce a un público supuestamente efusivo, canta un sonoro…
Can’t you see
It all makes perfect sense
Expressed in dollars and cents,
Pounds, shillings and pence
Can’t you see
It all makes perfect sense
Mientras tanto, las bombas lanzadas por el submarino hacían impacto y se producían las explosiones en el escenario. Todo el estadio temblaba mientras el humo, producto de la explosión, subía en forma de hongo por el escenario. Increíble. El súmmum máximo de esta parte se hacía paso y la adrenalina y la piel de gallina me colmaba. Los aplausos parecían interminables. Waters agradecía, pero el público no paraba de gritar “Olé, olé, olé, olé”. Roger utilizaba su frase marca registrada intentando que lo escucharamos: “Well, thank you”.
Cambiamos de atmósfera. Todo nos sentamos y escuchamos a Roger, en su acento británico, comentar sobre el próximo tema: Leaving Beirut. Un tema nuevo que hablaba sobre un viaje que hizo a los 17 años a Medio Oriente en el cual, durante su estadía en Beirut, Líbano, pasó una noche hospedado por una familia de dicha ciudad. Durante el tema, la pantalla mostraba una historieta en blanco y negro en donde se cuenta el relato en viñetas. Los textos en inglés daban la pauta de lo ocurrido en aquel viaje: Waters siendo hospedado por una familia compuesta por el marido cojo, la esposa jorobada y el hijo de ambos: un bebé al cual le faltaba un ojo. El tema en si es durísimo y muestra la amabilidad de esta familia que le dio no sólo un lugar donde dormir, sino una cena (mientras ellos mismos no comían). Waters se pregunta “Is this a mountain that we really want to climb?”. Hermosa frase.
El tema, en donde se le pega sin miramientos a Bush y a Blair:
Oh, George!
Oh, George”
That Texas education must have fucked you up
when you were very small!
Y termina con un Waters sorprendido ante tanta amabilidad y se pregunta “What’s wrong with us?”. Para que todos pensemos un poco por qué somos como somos. El “timing” del tema es excelente. Por momentos me hace acordar a esos temas tocados en un oscuro bar londinense bajo una densa capa de humo de cigarros… Emocionante.
Bien. El recital se embarcaba en el último tema de la primera parte. Los primeros acordes del piano marcaban el camino: Sheep. Sorpresa generalizada. Que tema, !por Dios! La primera mitad mostraba un grupo sólido, compacto. El bajo de Waters machacaba la cabeza sin miramientos (pará Flin Flun!). La versión, perfecta. En el intermezzo del tema, una gran sorpresa. Desde el lado derecho del escenario un cerdo gigante de unos 10 metros, más o menos, surcaba el cielo de Buenos Aires. El mismo, que era manejado con unos hilos por uno o dos flacos, tenía varias inscripciones en él: “Encierren a Bush antes de que nos mate a todos“, “Galtieri, Videla, Bush y Thatcher, dan asco“, “El miedo construye paredes” (gran frase), “¿Dónde está Julio López?“, “Nunca más desaparecidos” y “Kafka rules“. En el cuello del cerdo había una línea de puntos y la frase “Corte aquí“. El tema siguió mientras el cerdo volaba (¿vieron que los cerdos vuelan?) mientras en el escenario varias llamas de dos o tres metros de altura se prendían en el fondo, hasta llegar al clímax máximo en donde dos GIGANTESCAS llamaradas a los costados del escenario se prendían e iluminaban el estadio. !!!WOW!!! Las llamas eran más altas que el mismo escenario y uno sentía el calor que lo quemaba (recuerden que estábamos en la fila 18). Esas llamas se prendieron varias veces más. Era increíble. Mi primera reacción tuvo un ápice de miedo. Sentía los cachetes calientes producto de las llamas.
El tema finalizó entre aplausos ensordecedores mientras Waters se disculpaba por no poder liberar al cerdo (que lo hacían siempre en otros lugares) debido a la proximidad del Aeroparque de la ciudad. En este momento anunció que se iba a hacer una pausa de 15 minutos y que luego se venía Dark side of the moon. ¡Mamá!
Se prendieron las luces del estadio mientras la pantalla quedaba en negro… con un pequeño puntito blanco en el medio. Obviamente la gente se empezó a parar y a comentar lo que había visto. Estábamos todos azorados. Con Lau comentábamos lo que habíamos visto hasta el momento y faltaban las palabras para explicarlo. Al ratito miramos la pantalla y notamos que el puntito estaba más grande. Un momento… esto se sigue moviendo. ¿Es que la pantalla no va a dejar de sorprenderme? Mientras conversábamos le seguíamos echando un ojo a la misma para intentar ver qué era ese puntito. Y si… definitivamente era la Luna. Nos estábamos acercando hacia ella. La zona donde estábamos se había despoblado parcialmente y, por un momento pensé lo bueno que sería que toda esa gente no volviera… Je… Egoísta me llaman
Bue…
And I am not frightened of dying, any time will do I don’t mind. Why should I be frightened of dying? There’s no reason for it, you’ve gotta go sometime.
I never said I was frightened of dying.
Casi 15 minutos luego de la finalización del primer set teníamos a una Luna GIGANTE que ocupaba casi toda la pantalla. Finalmente las luces se volvieron a apagar mientras que la inmensa Luna nos iluminaba. El público se estremeció. Un casi imperceptible puntito rojo empezaba a latir a la izquierda de la Luna siendo acompañado por un TÚN, TÚN - TÚN, TÚN - TÚN, TÚN - TÚN, TÚN. Si, si… el latido de corazón de Speak to me estaba entre nosotros. El sonido era monstruoso. El piso temblaba ante cada latido. Era alucinante. El puntito rojo poco a poco iba creciendo para mostrarnos que formaba parte de un satélite que se alejaba de la Luna mientras se acercaba a nosotros (¿o nosotros nos acercábamos a la Luna y al satélite?). TÚN, TÚN - TÚN, TÚN - TÚN, TÚN - TÚN, TÚN. El caos del tema iba en aumento. La Luna, blanca, nos miraba fijamente. La introducción llega a su punto máximo para descargar suavemente en Breathe. La Luna, en tono amarillo ahora, nos acompaña ante este GRAN de tema.
Breathe, breathe in the air.
Hermoso. Creo que me sentía flotar ante semejante belleza. ¿Cuánto duró el tema? ¿3 segundos? Se me pasó volando. El enganche fue perfecto. La Luna se volvió roja mientras dejaba de tener su textura para convertirse en un círculo dominado por ese color. On the run a escena. En el escenario quedaron solamente Broad, Carin y Waters Jr. mientras se desarrollaba. El primero, con los ojos cerrados siguiente el ritmo en su hi-hat mientras que Carin y Waters Jr. estaban extremadamente concentrados en su trabajo (incluso éste último estaba de espaldas al público).
Las imágenes eran surrealistas. Luces de muchos colores daban vueltas por la pantalla mientras entrábamos en trance con el tema. Si, un tema simple, plagado de sintetizadores, pero increíble. El volumen estaba terriblemente alto y por momentos se agregaban imágenes de un tren que, con su ruido, tapaba el sonido del tema. Lo mismo ocurría con las imágenes de unos autos de carrera (¿Nascar?) y con unos disparon. El rojo lo seguía dominado todo mientras se mezclaba con luces blancas y amarillas. Parecía que estábamos volando a través de un camino de estrellas. (Volando… ¿Recuerdan las imágenes de éste mismo tema en P.U.L.S.E.?
). El final del tema, para alquilar balcones: una violenta explosión en la pantalla que mezclaba luces blancas, rojas y amarillas mientras el blanco lo abarcaba todo. ¡Impresionante!
Y ahí estábamos nosotros, el público, a los gritos, mientras la explosión se esfumaba lentamente. Nuestros ojos posados en el escenario a la espera de que sucedería. Waters toma su bajo, con su mano izquierda tapa las cuerdas y… tic-tac-tic-tac-tic-tac-tic-tac-tic-tac-tic-tac… Explosión en el estadio. La Luna, azul ya, nos maravillas con unos relojes que flotan sobre él. De repente, el estadio se llena de relojes sonando. Aquí, allá y acullá. Adelante, atrás, a la derecha, a la izquierda. Un caos. El publico, a los gritos. Time. Graham Broad se despachó con una alucinante introducción (con malabarismo incluido para poder llegar a la batería y poder empezar el tema), lo cual le valió una ovación bárbara.
Tired of lying in the sunshine staying home to watch the rain
You are young and life is long and there is time to kill today
And then the one day you find ten years have got behind you
No one told you when to run, you missed the starting gun
Bello tema y bella letra. El enganche con Breathe (Reprise) fue mágico y dejó todo listo para un momento especial de la noche: The great gig in the sky. En este momento, la Luna se tiñó de rosa y se acomodó en un ángulo de la pantalla mientras ésta era llenaba de nubes rosas (o fucsias, como quieran…). En éste momento una de las chicas del coro (una vez más, no puedo diferenciarlas) se despachó con una excelente versión del tema. Claro, no es fácil intentar superar la versión original cantada por Clare Torry, pero bien de todas maneras. El momento mágico estuvo y todo el estadio flotaba ante los gritos desgarradores de la cantante. Al terminar el tema Lau y la piba que estaba dos filas adelante se pararon y aplaudieron a rabiar. Parece que les encantó la versión
.
El show no nos daba respiro mientras millones de monedas tintineantes empezaban a sonar en cada rincón del estadio. El escenario y la Luna se pintaban de verde mientras ésta se transformaba en un vinilo. Money, el tema en 7/8 más famoso de la historia del rock, comenzaba a rodar. Tunturún… tún, tún, tún, tún, tún… Tunturún… tún, tún, tún, tún, tún…
Money, get away.
Get a good job with good pay and you’re okay.
La voz de Kilminster estaba muy bien, pese a que en un momento no se lo que pasó, pero dejó de cantar una de la estrofas. Miró a las minas del coro, éstas lo miraron, pero todo siguió su curso normal. Yo le pegué una mirada a Waters (que estaba caminando por el lado derecho del escenario mirando a la gente y saludando mientras tocaba) pero ni se inmutó. Cosas que pasa, ¿vio? El final del tema, tal cual el disco, fue bajando poco a poco mientras las “voces” retumbaban por el estadio. Kilminster, cual Gilmour, tocaba algunas notas mientras las respondía con su voz. Muy bien en ésa.
Us and them empezaba lentamente a entrar en nuestras venas.
Us and Them
And after all we’re only ordinary men
La Luna, roja, mostraba imágenes de personas caminando (si, si, la misma filmación de P.U.L.S.E. Perdonen la comparación; es inevitable). El recital cayó en un hermoso pozo de tranquilidad y descanso. En el estribillo, luces blancas prendidas en sentido del público nos cegaban y generaban que todos cantemos mientras levantábamos las manos. Gran tema. El público cantaba con fervor mientras la Luna mostraba a varios “ellos”. Bush se llevó, obviamente, los mayores silbidos.
Any colour you like nos mostró una pantalla saturada de colores mientras una nueva sorpresa tomaba forma. En la parte superior del escenario, pero fuera de él, se había formado un prisma con lásers. El efecto, para que tomara forma, necesitaba mucho humo el cual, producto del viento, tendía a no acumularse con lo cual el prisma a veces perdía su forma. Éste, que iba cambiando de color, rotaba lentamente. Acá es dónde me di cuenta que teníamos un muy buen lugar. Las personas que estaban sentadas en las primeras filas tenían el prisma sobre sus cabezas en cambio nosotros lo veíamos excelente (al igual que el resto del estadio). La cantidad de formas y colores que se mostraban en la pantalla era alucinante. Arco iris digitales navegaban entre las formas formando círculos, espirales, etc. Sobredosis de imágenes, para variar.
Llegábamos al final del viaje. Las primeras notas de Brain damage empezaban a sonar entre los aplausos de la gente.
The lunatic is on the grass
The lunatic is on the grass
Remembering games and daisy chains and laughs
Got to keep the loonies on the path
Un cerebro y pastillas dominaban la pantalla. La manera en que TODOS cantábamos la frase “I’ll see you on the dark side of the moon” producía escalofríos. Que lindo tema, por Dios. Ahora si, llegábamos al final del viaje… ¡y de qué manera!
Eclipse nos hizo llegar al súmmum. El prisma, que seguí ahí, emitió un rayo de luz blanca de un lado y el arco iris del otro… mientras giraba. Esto fue mágico.
All that you love…
Era increíble. Ver la tapa de dark side of the moon en vivo era como ver caminando a la Pantera Rosa… Se me había puesto la piel de gallina. El prisma giraba mientras iluminaba a las tribunas y al campo. Mágico, mágico, mágico, la puta madre!!!!! ¡¡¡Mágico!!!. Estábamos todos hipnotizados cantando como una única voz.
And everything under the sun is in tune
But the sun is eclipsed by the mooooooooooooooooooooooooooooooooon.
Y todos de pie para aplaudir y gritar. ¡Mi Dios! ¡¡¡Acabábamos de ver Dark side of the moon completo!!! ¿Se dan cuenta? ¡Dark side of the moon! Claro, en casa vuelvo a poner Play… acá no puedo, pero bueno… ¡¡¡¡Increíble!!!!
La banda dejó sus instrumentos, se juntó en el centro del escenario y saludó al público mientras aplaudíamos hasta reventarnos las manos. La banda se fue, poco a poco, mientras Waters seguía saludando un poco más. Finalmente el escenario quedó vacío. Minutos después volvieron a entrar ante una nueva oleada de aplausos. Waters volvió a agradecer mientras, en castellano (ojo al piojo) presentó a los chicos del Instituto River Plate que iban a subir al escenario. Acá es donde sale nuestra enfermedad por el fútbol y algunos descerebrados gritaron “aguante River” o “aguante Boca”. Bue…
Los chicos (¿30?) se colocaron en medio del escenario detrás de Roger. Estaba todo listo para los bises y el encargado de las luces del escenario esperaba la orden de Waters. “Ok”, dijo Waters y las luces de apagaron de inmediato. Todo a oscuras… menos UN reflector que se movía mientras el sonido de un helicóptero nos hacía volar la peluca. Una pequeña luz iluminó a Waters mientras nos decía:
You!
Yes, you!
Stand still laddy!
¡Wow! Más piel de gallina en mi carne. TÚN… tucutún-tucutún-tucutún-tucutún… TÚN… tucutún-tucutún-tucutún-tucutún… The happiest days of our lives era el elegido para empezar los bises.
Well, when we grew up and went to school,
There were certain teachers,
Who would hurt the children in any way they could
Es increíble como este pequeño tema es la introducción perfecta para un clásico entre los clásicos. El coro nos ponía en posición mientras, lentamente, ingresábamos en Another brick in the wall, pt. 2. Acá el público se “descontroló” (si, entre comillas. Es un recital de Roger Waters, no de Slayer). Todos de pie a los saltos y a los aplausos mientras cantaban a más no poder.
We don’t need no education.
We don’t need no thought control.
Las imágenes mostraban un muro (¿Berlín? ¿Otro?) con la leyenda “The wall - We don’t need no thought control“. El público no paraba de cantar, gritar y saltar. Emocionante.
Al finalizar el tema, los chicos y chicas fueron saliendo uno a uno. Las primeras chicas despedían a Roger con un beso. El primero chico que quiso besar a Roger hizo que éste se corriera bruscamente para evitar el beso y sólo le dio un abrazo. Claro, en Argentina los hombres nos saludamos con un beso, pero en Inglaterra parece que no. Je, je… me pregunto qué habrá pensado Waters. Los demás chicos se le acercaban y Roger los abrazaba evitando el beso. Una nota pintoresca, sin dudas.
Waters volvió a tomar el centro del escenario y comenzó con las primeras notas de Vera mientras una imagen de Vera Lynn ocupaba parte de la pantalla. Que hermoso tema.
Does anybody here remember Vera Lynn?
Lástima que el tema dure tan poco. Claro, todos estamos acostumbrados a The Wall y al redoble de tambores que siguen… y si… los redobles comenzaron para darnos una versión extendida de Bring the boys back home. El escenario se transformó en un campo de batalla mientras violentas explosiones se producían en el fondo del escenario. El estadio temblaba ante cada bomba mientras pequeños hongos de humo flotaban hacia el techo del escenario.
Una vez más… Vera, Bring the boys… todo dicho, ¿no? En imagen un pasillo con una persona al final de él, de espaldas. Bring the boys… termina mientras el órgano queda a modo de colchón (si, si… como en The Wall). La imagen empieza poco a poco a apagarse mientras el acorde sube, sube y sube… Si, si…
…
…
…
Is there anybody out there?…
…
…
!!Wow!! La piel de gallina me carcome… La pantalla en negro… Se viene… No lo puedo creer… La luz vuelve a la pantalla con un primer plano del “ocupante de la habitación”
que está con la mirada perdida… ¡No, no! Un oscuro acorde de Si menor me parte al medio: Comfortably Numb. ¡¡Ah!! Las venas al aire, una vez más.
Hello.
Is there anybody in there?
Just nod if you can hear me.
Is there anyone home?
El estadio canta a más no poder. Todos de pie a los gritos, con los brazos levantados. Las imágenes de la pantalla, para el recuerdo. Es IMPOSIBLE que les pueda explicar como un par de imágenes TAN simples pueden explicar TAN bien lo que “siente” el tema.
There is no pain, you are receding.
La mirada perdida, los movimientos lentos, el humo que se mueve mucho más rápido de lo esperado… y ahí estaba él: confortablemente adormecido. El solo final, uno de los grandes momentos de la historia de Floyd, nos mostró a un Kilminster realizandolo de manera MUY similar al de Gilmour. White, sin embargo, sigue embarcado en hacerlo a su manera y a mi no me gusta. El final, de esos que parecen no terminar más y que cuando terminan uno siente lo rápido que pasó. Mágico.
Fin del recital. La pantalla nos volvía a mostrar la radio con la cual nos había dado la bienvenida. La banda se vuelve a unir en el frente del escenario y se abrazan en un único saludo mientras el estadio, de pie, aplaude a rabiar. El primer recital de Roger Waters en Argentina en el 2007 había finalizado y mientras las luces se prendían nos mirábamos con Lau sin poder creerlo. No teníamos palabras para expresar lo que habíamos sentido (bueno… aquí hay algunas miles
).
Nos quedamos ahí, repasando lo que había sido. El público del lugar se fue rápido mientras nosotros seguíamos ahí. En el ínterin nos encontramos con Herny el cual, con su tarjetita colgada al cuello, tenía acceso a estar “un poco más allá” de lo que podíamos estar los mortales :). Mientras nos pedían amablemente que nos vayamos, fuimos hacia la salida casi flotando…
La salida, como siempre, caótica. Nos encontramos con una pareja amiga y nos fuimos a comer a Carlitos en una noche que terminó a las 5 de la mañana. Mañana tenía que volver al estadio para ver a Waters otra vez, pero desde el campo. Otro día, otro recital.
Magia…
I was in the right!
Yes, absolutely in the right!
I certainly was in the right!
I was definitely in the right. That geezer was cruising for a bruising!
Why does anyone do anything?
Yeah!
I don’t know, I was really drunk at the time!
I was just telling him, he couldn’t get into number two. He was asking why he wasn’t coming up on freely, after I was yelling and screaming and telling him why he wasn’t coming up on freely. It came as a heavy blow, but we sorted the matter out.
Parte 2 –>