Archive for November, 2005

Antipop

Wednesday, November 30th, 2005

Primus - Antipop

Don’t get caught with your fingers in my pie.
Mess with me and boy you’re surely gonna’ die.
If ever you’re in doubt about who or where I am.
I’m here, I’m there, I’m everywhere.
I am your Uncle Sam.

Primus - Electric uncle Sam

Keep on sniffin’ till yer brain goes pop
Primus - Lacquer head

Pearl Jam en Argentina

Tuesday, November 29th, 2005

Pearl Jam es, sin duda, uno de los pocos sobrevivientes de esa ola llamada grunge que sobrevoló el rock a principios de la década del ‘90. Casi una década y media después de su naciemiento, llegaron a la Argentina.

De entrada me sorprendí: ¿Dos estadios? ¿No es mucho? Parece que no. Según se vió, los fans de Pearl Jam se mantuvieron vivos durante casi 15 años y eso se notó el fin de semana.

Me tocó ir el sábado al estadio de Ferrocarril Oeste para verlos. Me habían dicho que el viernes el estadio estuvo repleto. Bueno, el sábado había mucha gente, pero no estaba que reventaba. Obviamente, la última fecha es raro que se llene. Luego de llegar al estadio, entrar velozmente (ya que casi ni nos revisaron) y escuchar a Mudhoney (horrible!), llegó el turno de Pearl Jam.

¿Qué puedo decir? Bien. Pearl Jam es una banda que, personalmente, no noto que musicalmente aporte muchas cosas diferentes a otras. Cinco acordes, una melodía de voz que engancha y mucha adrenalina. Y está bien. Es eso, Pearl Jam es eso. Y cumplieron. A la banda se la notaba muy compacta, muy unida. El volumen subió cuando tenía que subir y bajó cuando debía hacerlo. Y el público respondió a ello de manera inobjetable…

Eddie Vedder en la voz estuvo impecable. Me sorprendió muchísimo, pensé que iba a tener una voz mas… descuidada. Pero se manejó muy bien. Incluso su onda con el público fue muy buena y estaba, al igual que toda la banda, realmente sorprendido con la actitud del público (Marca Registrada de Argentina :)). Stone Gossard (disculpen si me equivoco con los nombres, el hecho de no ser fan de Pearl Jam afecta ;)) cumplió una actuación solida, pese a que noto que es un guitarrista con mas ruido que nueces (no, no, por mas que te pongas la guitarra en la nuca y toques un yeite de 3 notas en una sola posición, a mi no me engañas… o casi… ;)). El segundo guitarrista (le faltaba el libro bajo el brazo) cumplió. Me pregunto: ¿No aburre ser segundo guitarrista de Pearl Jam? Digo… El bajista Jeff Ament fue, quizás, el mas tranquilo de la banda, pero uno de los que mejor tocaba. Y Matt Cameron, en la batería, entregó 100% de energía: palo y palo.

En pocas palabras, Pearl Jam es una banda sin individualidades que se ajustan entre ellos muy bien y que denota la unión que tienen entre sí.

Quizás lo que mas me gustó fueron los climas que generaban alargando algunos temas, permitiendo que los mismos entraran en zonas bastante interesantes, permitiendo que el sonido entrara en corrientes muy confortables.

Personalmente no conozco mucho de la banda (durante el recital, conocí sólo 3 temas y medio de todo el repertorio). Esto es debido a que la banda, en sí, mucho no me llama. No tengo ningún disco de ellos (ni original, ni grabado, ni en MP3). Mi único contacto con ellos fue, durante años, lo que los medios me alcanzaron a mis oídos (desde 1997 no escucho radio y hace bastantes mas años que los canales de música dejaron de ser algo que miraba todo el día). Y sin embargo, me sabía la letra de 3 temas… Qué peligroso el poder de penetración cerebral de los medios de comunicación, ¿no? Y bue…

Un BUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU gigantesco a todos los pelotudos que estaban EN EL MEDIO del recital llamando por celular a alguien y haciéndoles escuchar algún tema a su interlocutor. ¿Tanto les gusta la banda como para gastar $50 y perder el tiempo hablando por teléfono con un amigo?

En pocas palabras, creo que Pearl Jam hizo un recital muy bueno, ajustado, sólido, al tope de sus capacidades. Es bueno ver una banda con casi 15 años que tengan tan buena onda entre ellos y que todavía toquen para público que los sorprenda.

Bien.

Todo el dolor es una ilusión

Friday, November 25th, 2005

Ayer a la noche, tarde ya, terminé de leer “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, un gran clásico de la literatura. Una de los hechos más sorprendentes de este libro es la fecha en el cual fue escrito: 1932. Una vez más, un autor describe a una sociedad futura usando parámetros que muchos autores han mostrado en distintas novelas: un futuro tecnificado, dividido en castas en donde los sentimientos son sensaciones prohibidas, el libertinaje es ley y en donde el plástico es la base de la conducta humana.

Hoy en día vivimos en una sociedad tecnificada, dividida en clases sociales (quizás, no al nivel de clasificación del libro de Huxley, pero cada vez más cercana a ésta), el libertinaje no es ley, pero es moda y en donde el plástico es parte del comprotamiento de cierta parte de la sociedad.

Todo un visionario.

Acabo de comenzar a leer (recién mientras venía al trabajo en subte) un libro que me regalaron para mi cumpleaños: “Presa” de Michael Crichton. Un autor que no conozco que, según leí, es autor, entre otras cosas, de “Parque jurásico”… Y bue… De entrada parece una novela científica. Veremos…

Ilusión

Friday, November 25th, 2005

“El dolor es una ilusión”
Aldous Huxley - Un mundo feliz

“All this pain is an illusion”
Tool - Parabola

Legado

Monday, November 21st, 2005

luminæ III

El viejo llegó hasta la solitaria esquina y observó hacia su izquierda. La calle que cruzaba su camino terminaba ahí, a pocos metros. Dobló y miró hacia el suelo; la calle seguía siendo empedrada, como lo había sido desde que tenía memoria. ¿Cuándo fue la primera vez que había transitado esa cuadra? ¿En 1985? No lo recordaba muy bien, su memoria ya no era lo que había sido.

El viento frío soplaba intensamente levantándole el grueso sobretodo que lo abrigaba. Sus blancos pelos bailaban al son de una danza en donde el viento decidía los pasos. Las hojas abandonadas de los árboles dormidos corrían por las veredas junto con algunas bolsas vacías. Las densas nubes de un gris plomizo oscurecían el ambiente. Sintió como su cuerpo se tensaba por culpa del clima. Hundió sus manos en los bolsillos mientras encogía los hombros intentando evitar que el frío entrara por el cuello de la ropa. Pero era inútil; el frío lo abarcaba todo.

La soledad del lugar era abrumadora. Normalmente esa esquina es bastante concurrida los días de semana. Pero no los sábados, y menos si es pleno invierno. A lo lejos se escuchaba el motor de un automóvil que se acercaba lentamente, y más a lo lejos, un colectivo. Los pocos negocios de la zona estaban cerrados, lo cual daba aún más motivos para que nadie se acercara por esa zona… O quizás, la poca gente de la zona hacía que nadie abriera los negocios… El huevo o la gallina…

Respiró hondo y caminó. La calle medía no más de 30 metros y terminaba abruptamente en una pared que la separaba del abismo del ferrocarril. La misma estaba pintada con dibujos hechos por chicos que intentaban darle al barrio un ambiente más amigable y no tan lúgubre… La soledad y el frío marcaban a los dibujos como grotescos. Justo en la mitad de la pared, en la parte superior, un puente le permitía a los transeúntes cruzar sobre las vías del tren para llegar al otro lado. El viejo se hallaba parado a no más de 4 o 5 cuadras de la terminal del tren, lo cual hacía que por esa zona hubiera varias vías paralelas, geografía clásica de una terminal férrea. El puente era muy largo (¿50 metros? ¿60?) y pese a no ser techado, tenía paredes lo suficientemente altas para evitar que alguien cayera al vacío… Obviamente esas paredes no eran sólidas, sino que estaban armadas con un grueso alambre que permitía ver a la terminal de un lado y a las vías del tren perdiéndose en el horizonte por el otro. Este puente se conectaba al piso mediante una escalera de material que subía paralela a la pared desde el extremo derecho de ésta hasta el centro de la misma.

El viejo recordaba antiguas anécdotas de esta calle (casi callejón). Recordaba haber estado jugando al fútbol con sus amigos, por más que el piso fuera empedrado, lo cual demostraba lo poco que le importa a un chico jugar, sea donde sea. Recordaba como la pelota se le había ido varias veces a las vías y recordaba esas fantásticas travesías que había que hacer para recuperarla. Más de una vez sabía que “colgaba” la pelota a propósito, sólo para tener que adentrarse entre esos altos pastos que cercaban las vías. ¡Aventuras al por mayor!

Caminó lentamente por la calle acercándose a la pared. Varios autos estaban estacionados, algunos de ellos abandonados. Cercanos a éstos, entre las piedras del empedrado, emergían pequeñas hierbas verdes. Que ironía. Tantas zonas en el mundo en donde las tierras son yermas y acá, en plena ciudad, sin cuidado, entre piedras y un neumático casi podrido, unas hojitas verdes salen al mundo en busca de la luz del sol que las fortalezca.

Del lado derecho de la calle, la misma fábrica de siempre estaba cerrada. Su puerta principal, cerrada y oxidada parcialmente. Nunca supo a que se dedicaba esa fábrica. Es más, solo recuerda haber visto el portón principal abierto un par de veces. Imaginaba que la misma debería estar abandonada, quizás producto de un mal manejo empresario, quizás producto de un mal manejo en el país que ha hecho cerrar fábricas a lo largo y ancho del territorio, quizás…, quizás…

Giró su cabeza a la izquierda y la vio. Estaba ahí, en el lugar de siempre, pegada a la pared que daba a la vía, en noventa grados: la entrada.

No notó grandes cambios. El logo de su escuela estaba ahí, sobre la puerta. Quizás un poco mas “moderno” del que recordaba, pero manteniendo la esencia del antiguo. Pensó en cuantas formas y estilos diferentes habrá tenido ese logo a lo largo de la vida. ¿Cuantos años tendrá el colegio? Cuando era joven recordaba que tenía como 100 años… ¡Uf! Si habrá formado vidas…

Se acercó a la puerta y mil recuerdos cruzaron su mente. Las salidas, siempre “organizadamente desorganizadas” se realizaban utilizando a un grupo de chicos que hacían una fila a modo de barrera para que los padres no se juntaran todos en la puerta; los chicos buscando con la mirada a los padres y estos gritando para que sus hijos los vieran. El viejo se recordaba saliendo del colegio, buscando con la vista a su mamá… incluso tiene un recuerdo de una vez que su abuelo lo fue a buscar…

Miró el piso… relativamente nuevo a comparación de lo que recordaba. La puerta, de algún tipo de chapa, relucía con sus múltiples ángulos. Pensó. Tenía la mirada perdida mientras una pequeña sonrisa se le dibujaba en la boca. Su vista volvía a enfocar, a través de sus anteojos, en los pequeños detalles que se marcaban aquí y allá…

Una idea se le cruzó por la cabeza: si tan solo…

De repente una de las hojas de la doble puerta de entrada se abrió pesadamente. El viejo se sobresaltó y dio un paso atrás. Por la puerta apareció una señora de mediana edad, quizás de unos 40 años, bajita, con anteojos de marco negro, pelo algo canoso anudado con un rodete por la parte de atrás. Vestía un saquito de lana (o algo así) de color marrón, pollera larga negra y zapatos negros.

- Buenas tardes, - dijo la señora amablemente - ¿desea algo? ¿Busca a alguien?

El viejo no sabía bien que responder. La aparición de la señora lo había asustado y se sintió descubierto en sus más profundos sentimientos.

- ¡Ea! ¿Se siente bien? ¡Está pálido, hombre! Hace mucho frío para estar parado ahí, abuelo. Dígame, ¿necesita algo? ¿Acaso busca a alguien?
- Estem… Eh… - las palabras no querían salir - Estaba caminando por esta zona cuando pasé por la esquina - señaló a la esquina de donde vino - y recordé algunas cosas que me pasaron.
- ¿Algo malo?
- No, no, no… En absoluto. ¿Sabe? - dudaba - Yo viví mi infancia en este barrio y estudié en este colegio durante muchos años. - levantó la cabeza señalando el edificio de pocos pisos.
- ¿En serio? ¡Que sorpresa! Pero de eso deben haber pasado muchos años - dijo con una pequeña sonrisa que enseguida desdibujó. No quería que el viejo pensara que lo estaba cargando.
- ¡Uy! Muchos… No recuerdo bien cuantos… Serán unos 70 años desde que me recibí… Algo así. Mi cabeza ya no es como antes. - se tocaba la frente con el índice de la mano derecha - Ahora todo es difuso - sonrió.
- ¡Vamos! - la señora dibujó una sonrisa - ¡No se me tire abajo, hombre!

Se miraron. Los ojos de ella vieron los de él y notaron muy profundamente un brillo especial que mezclaba añoranza con una súplica especial. Le prestó especial atención a ese brillo y notó, de manera casi imperceptible, el grito desesperado que surgía dentro de él.

- ¿Quiere pasar? - preguntó

El viejo abrió los ojos como hacía mucho que no lo hacía. Su corazón empezó a latir mas rápido y no le importó que el médico le haya dicho que no debía tener impresiones fuertes. Sus manos sudaban profusamente. Sentía que le faltaba el aire.

- ¿Quiere? - volvió a inquirir la señora - Vamos, venga, hace frío y si sigue ahí parado se me va a congelar.
- ¿Puedo? - dudó el viejo - ¿No le voy a causar algún problema?
- No, para nada. Soy la encargada del edificio. - subrayó - Vivo acá y me encargo de mantener el edificio en condiciones - señaló hacia el interior - Hoy es sábado y los cursos de catecismo de fin de semana ya terminaron hace 2 horas. - miró el reloj - Está mi hijo en el último piso haciendo sus deberes, por lo demás, el colegio está vacío. - volvió a mirar al viejo - Vamos, pase. Le voy a traer una taza de mate cocido que tengo acá en un termo.

Le tendió la mano y el viejo se tomó de ella para subir el único escalón que separa la vereda del edificio. Ese pequeño instante en donde el calzado del viejo se posaba sobre el escalón, una nueva oleada de recuerdos cruzó su mente. Se vio con su guardapolvo gris oscuro, con su pantalón gris (esos que siempre odió porque le pinchaban las piernas), con su camisa celeste, su corbata azul y sus útiles en su mochila. Se vio entrando al colegio. Recordaba que en una época su papá lo llevaba en auto hasta la escuela, por más que vivieran a 5 cuadras. En otros tiempos lo llevaba su mamá. En sexto o séptimo grado, no recordaba bien, empezó a ir solo. Se sentía grande…

Volvió a su realidad actual. Terminó de subir el escalón y camino lentamente hacia la puerta… Hacia el portón… Lo cruzó y miró al interior.

- Espéreme acá que voy a buscar el termo. - dijo la señora mientras se metía en una de las oficinas que había a la izquierda.

El pequeño hall de entrada se mantenía intacto. A la izquierda, seguía estando la administración del colegio, junto con algunas oficinas que nunca había llegado a conocer. A la derecha, la pared brillante producto de pequeños azulejos que formaban su estética… Y sobre ellos un moderno cartel con el nombre del colegio… “Instituto…” rezaba. Lo había olvidado, siempre había sido un instituto, no solamente un colegio.

La señora volvió con un termo en una mano y un vaso de telgopor en el otro lleno de mate cocido caliente. El viejo agradeció y le dio un sorbo. Un estremecimiento cálido le recorrió el cuerpo de punta a punta. Se sentía mas abrigado y tranquilo.

- ¿Quiere recorrer un poco el colegio? - dijo la mujer mientras cerraba el portón - Imagino que debe tener muchos recuerdos de estos lugares, ¿no?
- Si, la verdad que sí. Me gustaría mucho recorrerlo si usted no tiene problema en acompañarme. ¿Sabe? Ya no estoy muy bien de salud como para estar solo en un lugar así.
- Pero estuvo muy bien de salud para llegar hasta la puerta - retrucó la mujer con una mueca.
- Pero esto es diferente. Tengo que llevar aquí dentro no solo al anciano, sino también al niño que recorrió estos pasillos. - le guiñó un ojo
- No se preocupe, de todas maneras tenía pensado acompañarlo. Vamos - la señora se acercó al segundo portón que separaba el hall de entrada del patio principal y lo abrió.

Y los recuerdos volvieron…

Cientos de chicos, todos vestidos igual, corriendo de un lado al otro, gritando, saltando, jugando. Algunos más grandes que otros. A un costado las maestras, vestidas de punta en blanco, conversando entre ellas y mirando a sus alumnos, cuidándolos. Ellas sabían que tenían en sus manos a un grupo de futuros adultos y parte de la responsabilidad de que llegaran a serlo dependía de ellas. Sentían amor por sus chicos y estaban decididas a brindarles todo de sí. Casi sin notarlo, las luces que iluminaban el patio se apagaron lentamente…

… y el viejo cruzó la puerta para ver el querido patio principal del colegio. Un patio techado, grande, muy grande, que usaban los chicos de primaria para los recreos y para los actos patrios.

- ¡Sigue igual! - exclamó el viejo.
- ¿Si? Hace algunos años lo remodelaron, pero quizás mantenga la esencia.
- ¿Sabe que? Los años podrán pasar, pero hay cosas que se mantendrán relativamente igual. El colegio al cual iba mi padre no difería mucho del que iba yo. Quizás era mas “moderno” como quizás sea este comparado con el mío, pero imagino que el concepto se mantiene.
- Bueno, - dudó la señora - sigue habiendo aulas, pupitres, pizarrones… ¡hasta tizas!
- ¿Lo ve? - sonrió - Quizás los pupitres de hoy en día sean mas “estilizados” que los de mis días, pero seguirán siendo pupitres.

Empezaron a caminar por el patio. A la izquierda estaban las escaleras que llevaban a los distintos pisos. Recordaba que había tres escaleras en la escuela. Estas eran las “escaleras de primaria”. Las otras dos eras las de secundaria. Las miró. Su estructura seguía siendo sólida y continuaba teniendo los pasamanos de ¿acero? pintado y grandes vigas que nacían en la planta baja y llegaban hasta el segundo y anteúltimo piso. En el tercer piso recordaba que se encontraba el hogar de la encargada del edificio. Esas vigas habían sido durante varios años, la base de su diversión. Bajaba corriendo la escalera (por mas que las maestras dijeran que no lo hagan) y antes de llegar a un descanso, se tomaba de esas vigas y pegaba un “gran” salto que lo hacía evitar tres o cuatro escalones para caer sobre el descanso. Los otros segmentos de escalera los recorría de la misma forma. Eso le permitía ir del primer o segundo piso a la planta baja en unos segundos. Era muy divertido. Sus ojos se humedecieron con el recuerdo.

- Este patio tiene muchos recuerdos para mí, ¿sabe? - dijo el viejo con voz entrecortada.
- Me imagino.
- ¿Ve? Allá recuerdo estar jugando con uno de esos relojes de pulsera que tenían un jueguito electrónico. Acá recuerdo estar entrando a un acto el cual fue en el único acto en el que estuve como escolta de bandera. - sonrió - Fue en séptimo grado. Debut y despedida. - la mujer sonrió - No se ponga tan contenta. En esa época los abanderados eran de un curso de séptimo por vez. El mejor alumno de mi clase iba a ser abanderado, pero como le tocaba al otro curso buscaron a un substituto y me pusieron a mí - levantó una ceja - ¿Ve? Fui el mejor… después del mejor, ¡je!
- Debió estar orgulloso
- No tanto, creo que mis padres lo estaban más, obviamente. El nene en la bandera, parece que va bien - volvió a sonreír - Y era verdad, o casi…

El viejo miró a lo lejos y vio el pequeño escenario que seguía en el mismo lugar de siempre. Tenía unas cortinas muy discretas y en perfecto estado. A un costado, un viejo piano juntaba polvo.

- ¿El piano no se usa?
- No, hace tiempo que se dejó de lado. Las autoridades prefieren una versión grabada de los himnos patrios. - dijo la señora mientras se rascaba la cabeza.
- En mi época la profesora de música tocaba el himno y siempre se equivocaba… O ponían un disco que estaba rayado o un cassete que se le trababa la cinta.
- ¿Un cassete?
- Si, un cassette. Esos cuadraditos de plástico que tenía una cinta dentro.
- Ah, si. No lo recordaba. Cuando yo era joven ya no había de esos. - aseguró mientras negaba con la cabeza.

Cruzaron el patio hasta llegar a la puerta que estaba del otro lado. La misma conducía hacia otro patio, descubierto este. Era pequeño y servía como patio tanto para primaria como para secundaria. Además comunicaba al otro patio cubierto, a un par de aulas de primaria (las únicas en la planta baja) y al gimnasio.

- ¡El gimnasio! - el viejo se apresuró a llegar hasta él - Cuando empecé a estudiar acá el gimnasio no existía - contaba alegremente -. Es mas, era un patio descubierto con el piso plagado de piedritas tipo canto rodado, ¿vio? - hacía un circulito con los dedos. - ¡No sabe el estado en el que quedaban mis pantalones de gimnasia!
- Su madre, chocha…
- Je, si. Incluso recuerdo mi primer día de gimnasia. Íbamos a jugar al fútbol. Nos diferenciaban con cintas de colores durante todo el año. Mi equipo era el amarillo. Nos organizamos para jugar y decidieron que Ocampo (¿qué será de la vida de Ocampo?) fuera al arco. - el viejo relataba mientras se le iluminaban los ojos - Ocampo era muy bajito. Recuerdo que les dije, si quieren voy yo. ¿Sabés atajar?, me preguntaron. Algo, respondí. Desde ese día era uno de los que siempre iba al arco. - dijo con una sonrisa.
- ¿Atajaba bien?
- No, un desastre. Pero el resto era peor - dijo riendo. - Tuve un par de días iluminados que sirvieron para que me consideren por lo menos para atajar, nada más - y le guiñó un ojo de manera cómplice.

Ambos sonrieron y siguieron caminando. Llegaron hasta el pie de una de las “escaleras de secundaria” que conducía al primer piso. El viejo se detuvo pensativo y miró hacia arriba. Mantenía su forma sólida, con pasamanos de ¿cemento? ¿piedra? Paso a paso empezaron a subir las escaleras. La señora tomaba de un brazo al viejo que con el otro se tomaba del pasamanos. Paso a paso; escalón a escalón. Una oleada…

El sol entraba por las ventanas de las escaleras mientras muchos chicos bajaban por las mismas precedidos por sus maestras. Todos con sus mochilas coloridas al hombro y con una sonrisa debido a que ya se iban para su casa. El sol se transformó en oscuras nubes…

Llegaron al primer piso.

- Antes de empezar a cursar en este colegio, vine con mi madre a ver al vicedirector. - le hablaba a la señora sin mirarla - Un hombre extremadamente pulcro y recto. Mientras esperábamos que nos atendiera, dos chicos fueron llevados a la dirección por portarse mal. Ellos también esperaban. - tenía la vista perdida mientras miraba hacia el pasillo que conducía a la dirección - Tiempo después me enteré que esos chicos iban a ser mis compañeros de clase y uno de ellos iba a ser uno de mis mejores amigos.
- ¿Los siguió viendo?
- Uno de ellos le perdí el rastro en séptimo grado. Nunca supe que fue de él - internamente tampoco le importaba - El otro estuvo cerca de mí durante muchos años, pero sabe como es esto, ¿no? Un día las vidas se separan y nunca más nos volvimos a ver. - Su cara mostraba preocupación - Me gustaría saber que habrá sido de él. - Subió la cabeza para mirar hacia el segundo piso - ¿Subimos? Tengo más recuerdos de la secundaria que de la primaria.
- Vamos.

Volvieron a subir las escaleras lentamente, en silencio. Se podía escuchar el eco de las pisadas rebotar por las paredes del establecimiento. El viejo estaba temblando; no sabía si iba a poder resistir el próximo paso. La señora lo ayudaba.

- ¿Se siente bien?
- Si, si. Estoy un poco nervioso, nada más.
- Cuénteme, ¿la pasó bien mientras estuvo en este colegio?
- Creo que como todo tuvo sus altibajos. Momentos muy felices y momentos tristes. - Llegaron al descanso y encararon el último tramo. - Creo que todos hemos tenido momentos lindos y feos, ¿no?
- En mi caso cursé a distancia - el viejo la miró sorprendido -. No me mire así, no tenía otra opción. No hice amigos en el colegio ya que nunca fui a uno.
- En realidad mis amigos no pertenecen al colegio, a excepción de un par - apuró el paso para terminar de subir -. Mis grandes amigos eran del barrio.
- ¿Era buen alumno en el colegio?
- No lo se. Quizás para los más estudiosos yo era muy mal alumno, pero para los “malos de la clase” yo era un “traga” - reía -. Usted comprende como son los chicos, ¿no?

Llegaron al final de la escalera. Por primera vez en años pisaba ese segundo piso que transitó durante cinco años en su juventud. Miró hacia la derecha, un amplio pasillo se extendía hasta perderse de vista en medio de la penumbra. Recordaba que la puerta que estaba allá pertenecía al salón donde se reunían profesores y preceptores. Ir ahí significaba que algo malo habías hecho… o que te pidieran que trajeras un mapa. Un poco mas cerca por el mismo pasillo, sobre mano izquierda, había un par de aulas.

- ¿Ve? - señalaba el viejo -. En la primer aula cursé primer y tercer año - miró hacia el otro lado y señaló a la izquierda - y ahí cursé quinto año - luego señaló a la derecha - y para allá cursé segundo y cuarto. ¡Que bellos recuerdos! - la mujer sonrió -. Recuerdo que en primer año el preceptor era una de las personas mas malas que había visto. En ésa época nos hacían firmar un cuaderno cuando nos portábamos mal, y cada cierta cantidad de firmas, te amonestaban. Si teníamos alguna hora libre, no nos dejaba ni hablar.
- ¡Que mala persona!
- ¡Malísimo! De más grande me lo he cruzado por la calle varias veces, pero claro, él no creo que me haya reconocido - hizo una mueca de desinterés -. En estas aulas me he reído, me he peleado, avergonzado, he llorado, he odiado, he sufrido y mil cosas más. Siempre fui bastante bueno en matemática pero el resto de las materias por momento me han costado bastante. Odié a mi profesora de Historia de segundo año; odié a mi profesora de Biología de cuarto año; odié a mi profesora de Física de tercer año; al profesor de Contabilidad de segundo año. Tuve buenos profesores también, no se crea. El mejor recuerdo lo tengo de mi profesor de Historia de primer año. Él fue el primero que me convenció de la no existencia del año cero… - la señora lo miró con cara de no entender - … deje, deje. Tengo la manía de hablar de cosas que a nadie le interesan.
- A mí si me interesan.

El viejo sonrió. Sus ojos se volvieron a perder en las penumbras y cientos de voces empezaron a retumbar en su cabeza. Voces de jóvenes que se mezclaban entre si. El viejo escuchó frases que hacía mucho que no escuchaba: “ametralletadora”, “catogce”, “comisería”, “patas para abajo”, “¡COMERCIO!”, “¡Masacre!”, “no somos todos, somos algunos”, “… con paz y bien!”…

Silencio…

- Extraño muchas cosas de esos días, - comentó el viejo - cosas que se que nunca mas volverán. Durante mis años de niño y joven tuve el sueño de terminar de estudiar. Tres o cuatro años de jardín y preescolar, siete años de primaria, cinco de secundaria y diez de universidad; una vida. Mis recuerdos reviven hechos y situaciones con personas que fueron durante muchos años la base de mi entorno. Personas de las cuales he aprendido como relacionarme con otras personas. Hay compañeros que nunca más vi; que nunca supe que fue de ellos. Quizás parte de la tristeza que por momento me embargó está marcada por el hecho que los años subsiguientes a que terminé la secundaria empecé a ver como nuestros caminos se iban abriendo de distintas formas. ¿Sabe?, hasta que nos recibimos teníamos todos un objetivo en común: terminar el colegio. Estábamos en la misma aula, compartíamos los mismos pupitres, nos reíamos juntos, nos tirábamos tizas (¡Si me habrán amonestado por tirar tizas! Era una tentación demasiado fuerte para evitarla), compartíamos los mismos recreos (”¡Quiero una factura calentita!” ).
“Luego de recibirnos los destinos fueron cambiando. Algunos nunca terminaron la secundaria o la terminaron en otros colegios; la mayoría seguimos carreras diferentes, pero mucho no siguieron ninguna carrera. ¿Qué le parece si le digo que algunos de los mejores alumnos del aula terminaron con trabajos comunes y corrientes que no significaban ningún tipo de desafío intelectual?
- Me parece una lástima
- ¡Exacto! Estudié durante años para darme cuenta luego que el éxito profesional (si se lo puede llamar éxito) no depende de cuanto uno estudie o que tan inteligente sea.
- ¿Y de qué depende?

El viejo miró a la mujer y sonrió.

- Ojala hubiera una fórmula. Acá, por estos pasillos, había jóvenes soñadores que tenía un mundo por delante, por el cual luchar… Estudiaban en pos de un objetivo que algunos pudieron cumplir y algunos no. Pero con el correr de los años cada uno hizo lo que pudo. He visto a grandes estudiantes caminando por la calle diciéndome que se iban a ir del país porque como no habían seguido ninguna carrera no tenían buenas oportunidades. O he visto a otros poner un negocio y trabajar de lunes a lunes para poder comer. Por otro lado me he cruzado con alumnos “no tan buenos” que han obtenido progresos realmente increíbles. Y otros que han caído en pozos de los cuales nunca salieron.
- ¿Y en la vida?
- Muy buena pregunta. No se. Nunca les he preguntado si fueron felices.
- Bueno, los que han tenido éxito quizás hayan sido felices.
- Recuerde que el dinero no hace necesariamente la felicidad - acusó el viejo.
- Pero ayuda - rió la mujer mientras el viejo la miraba serio
- No, no ayuda. Y no es un chiste - sentenció con voz grave. La mujer se puso seria.
- Perdón, era solo un chiste
- Un chiste que todo el mundo hace, pero que no comprenden las consecuencias de semejante chiste.
- ¿Qué consecuencias?
- Deje. Sigamos caminando.

Caminaron por uno de los pasillos hasta llegar al aula que el viejo había ocupado en su último año de escuela. Entró despacio y recordó los gritos, los juegos, los nervios y tensiones. El lugar casi no había cambiado. Los pupitres eran modernos, casi “de última generación”, de color uniforme. Estaban todos en tres filas dobles; los contó. Eran 40 lugares. Las paredes estaban pulcras al igual que los vidrios. Las terminaciones del lugar eran ligeramente diferentes. Como si fueran… más… modernas.

- Todo sigue igual… o casi. Quizás una de las cosas que más extrañé de aquella época sea el bajo grado de responsabilidad. Cuando uno tiene 15 años sus preocupaciones son muy pocas. Luego todo se complica: esposa, hijos, obligaciones, trabajo, impuestos, bla, bla, bla… Siempre añoré con volver a tener ese brillo en mis ojos. ¿Sabe de qué brillo le hablo?
- … - la mujer lo miró con extrañeza.
- Ese brillo que tiene uno cuando es niño y que a medida que pasa los años vamos perdiendo y nunca más vuelve. Ese brillo que nos muestra soñadores, alegres, felices ante el mundo que se nos viene, con ganas de crecer y ser independiente… hasta que llega ese momento y nos damos cuenta que entramos en una celda de la cual no podemos salir nunca más.
- No sea tan pesimista. De esa celda se puede salir si se quiere.
- ¿Sabe?, me hubiera gustado salir de ella, pero no se. Quizás tuve que ser más atrevido e intentarlo… o quizás nunca tuve la oportunidad de intentarlo. A medida que pasan los años las posibilidades se achican y cuando uno se quiere dar cuenta, ya no hay vuelta atrás.
“Recuerdo una frase que decía: ‘You are young and life is long and there is time to kill today. And then one day you find ten years have got behind you. No one told you when to run, you missed the starting gun’
- ¿Cómo?
- Algo así como que uno es joven, la vida es larga y hay mucho tiempo para desperdiciar. Pero un día uno se da cuenta que han pasado diez años y nadie le avisó cuando empezar a correr. ¿Comprende? Nadie me avisó y me encontré con muchos más años de los que deseaba y ya no tenía vuelta atrás.
- Me asusta.
- No se asuste, esté atenta y disfrute cada momentito que pueda. La felicidad no se basa en estar feliz todo el tiempo, sino en disfrutar esos pequeños momentos de felicidad que la vida nos regala y utilizarlos como escudo para afrontar todo el resto del tiempo. ¿Bajamos?

Empezaron a bajar lentamente, en silencio. La mujer ayudaba al anciano a pisar escalón por escalón.

- ¿Y usted? ¿Fue feliz?

El viejo se quedó en silencio, con los ojos cerrados, pensativo, buscando una respuesta que describa su pasado. Sintió que sus ojos se le humedecían. Por primera vez en su vida iba a responder esta pregunta en el momento indicado de su vida. Por fin iba a decir una frase en el momento correcto, cuando tiene que ser, cuando todos los años de experiencia le permitieran decirlo con conocimiento de causa, habiendo visto, sentido y experimentado todo lo que debía ver, sentir y experimentar en su vida. La mujer lo miró en silencio.

- Muchísimo - hizo una larga pausa mientras abrió los ojos que no se permitían soltar las lágrimas que se acumulaban -. De chico pensé que iba a ser exitoso en mi vida profesional. De mas grande me di cuenta que necesitaba ser exitoso de mi vida interior. Me di cuenta que el dinero no significaba nada para mi, mas que darme alguna que otra alegría material pasajera. Formé una familia con la mujer que hoy en día sigo amando, tuve hijos a los cuales adoro y creo haber sido el mejor padre que pude. Incluso ya tengo tres nietos que son mi debilidad. Ellos se me suben en mis rodillas y me preguntan “como era la vida en el milenio pasado”. Yo les cuento y ellos se asombran de lo precario de nuestras vidas en aquella época. Les cuento y ellos me escuchan, me admiran, no como un hombre de negocios exitoso, sino como un abuelo en vías de ser exitoso como eso: abuelo. Nunca me arrepentí de poner mi alma por sobre el resto de lo material. Nunca fui un exitoso. Nunca fui un fracasado. Digamos que quizás fui un gran mediocre… Y está bien; y me alegro de serlo. Quizás como en la vieja película de Mozart en donde Salieri se autoproclama como un mediocre… Claro, nunca fui siquiera cercanamente bueno como Salieri, pero bueno, el concepto está ahí. Pero, ¿sabe que? El día que me muera quiero que mis hijos y mis nietos sientan por mi lo que yo sentí por mi padre: orgullo de tener el mejor padre que una persona puede desear.
- Son muy lindas palabras.
- No, no son palabras lindas. Son palabras cargadas de verdades.

Llegaron nuevamente hasta el portón que separaba el hall de entrada de la calle. El viejo se dio vuelta, tomó la mano de la señora y la miró a los ojos. Sus miradas se quedaron cruzadas durante un momento en donde ella vio miles de imágenes que se reflejaban en los marrones ojos del viejo.

- Gracias - dijo él - por permitirme volver a vivir algunos momentos de mi juventud.
- No. Gracias a usted por permitirme acompañarlo en este pequeño viaje.
- ¿Sabe qué?
- ¿Qué?
- Viva. Viva siempre. Viva siempre feliz. Disfrute cada pequeño momento de su vida ya que la misma termina siendo corta - se le quebró la voz -. Algún día, cuando usted tenga mi edad, va a recordar mis palabras.
- Mucha gente dice que hay que vivir la vida ya que la misma es corta.
- No, usted no me entiende. No le estoy diciendo que viva la vida, le estoy diciendo que lo haga, de verdad. Hágalo. Intente dejar un recuerdo en los corazones de los demás. Haga que se sientan orgullosos de usted, por más que no tenga nada material para dar. Brinde alegría y amor. Permita que durante las próximas generaciones, sus seres queridos sigan hablando de usted. Ese es el mejor legado que se puede dejar en este mundo.

La mujer lo miró con los ojos vidriosos. No tenía palabras para responderle.

- No se que decirle - alcanzó a decir.
- No diga nada - la miró con una sonrisa - quizás esté equivocado. Píenselo.

El viejo se despidió, abrió la puerta y salió al frío día. El viento lo tomó de improvisto y lo obligó a cerrarse el sobretodo y a pasar su bufanda por el cuello y la boca rápidamente. Se dio vuelta y le hizo un gesto con la mano izquierda a la mujer para despedirla. Luego dio media vuelta y empezó a caminar hacia la esquina. La mujer lo veía irse, cuando de repente recordó y le gritó:

- ¡No me dijo su nombre!

El viejo sonrió, dio media vuelta y movió sus labios lentamente, casi imperceptiblemente, en voz baja… La mujer no lo oyó.

Siguió su camino. El frío se hacía sentir en sus manos las cuales guardó en los bolsillos de su sobretodo. En ese momento la voz de su padre retumbó en sus oídos:

- “No camines con las manos en los bolsillos. Si te llegas a tropezar y a caer, no tenés como amortiguar el golpe.”
- Si, papá - pensó y sacó las manos del bolsillo -. Todavía recuerdo cada una de tus palabras y eso siempre te lo voy a agradecer.

Antichrist superstar

Monday, November 21st, 2005

Marilyn Manson - Antichrist superstar

When all your wishes are granted many of your dreams will be destroyed
Marilyn Manson - Man that you fear

Y, si…

Friday, November 18th, 2005

Cada día que pasa me doy cuenta que cada vez trato peor a mis compañeros de trabajo. Siempre he bregado por la tolerancia en todos los aspectos, pero cada día estoy mas intolerante…

¿Me estaré poniendo viejo?

Una Grecia feliz

Friday, November 18th, 2005

Ayer terminé de leer “Historia universal - Tomo IV: Grecia (I)” el cual me pareció excelente. No pensé que la historia griega me fuera a gustar tanto. Por suerte hay un segundo tomo el cual voy a leer detenidamente mas adelante.

Sigo asombrado con la cantidad de cráneos que ha habido en aquellos tiempos en distintas áreas. Es como si hubiera habido un florecimiento paralelo dentro de una misma sociedad en algunos siglos. Increíble. Arquitectura, poesía, filosofía, matemáticas, música, sociología, ciencias políticas… uf… Puedo seguir, eh! Asombroso!

Hoy arranqué con un GRAN clásico de la literatura: “Un mundo feliz” de Aldous Huxley.

Aviso

Friday, November 18th, 2005

A todos los que me dijeron que “Mas claro hechale agua” está mal escrito les respondo: “La idea era esa…”

Por las dudas, le agrego un par de comillas al título para que no pregunten.

Gracias por su preocupación :)

Mas claro ‘hechale’ agua…

Thursday, November 17th, 2005

En un poema de Parménides, una diosa le habla al mismo Parménides diciéndole:

“Ven ahora y escucha: hay sólo dos maneras de pensar. La una, que es la verdadera, es la que llamaré la del ES, por la que creemos que es imposible el NO SER. La otra, que llamaré la del NO ES, y que necesita del NO SER (o vacío), no conduce a ningún resultado. Porque tú no puedes pensar en lo que no es ni enunciarlo, ya que es lo mismo el pensar una cosa que el ser la cosa.
Todo lo que puede ser enunciado o pensado debe ser, ya que puede ser; mientras que lo que no es, no puede ser. Esto es lo que te pido que medites…”

Historia universal: Tomo IV. Grecia (I)

:scratch:

Hay cosas que nunca cambian

Thursday, November 17th, 2005

“El régimen ateniense no es socialista, como a veces se ha pretendido, e ignora cualquier preocupación por asegurar un mínimo económico a sus habitantes. La ‘polis’ ateniense acabará destruida por el enfrentamiento, en el siglo IV a. de J.C. entre ricos y pobres.”
Historia universal: Tomo IV. Grecia (I)

En 1810 los paragüas eran artículos de lujo

Tuesday, November 15th, 2005

Ayer ví por televisión “Algo habrán hecho, por la historia argentina”, el programa de Felipe Pigna y Mario Pergolini que muestra una cara mas real de la historia de nuestro país.

Sin duda, uno de los mejores productos que ha dado la televisión en mucho tiempo. Explicado con un lenguaje claro para los que no cazamos un fulbo de historia, utilizando gráficos que te posicionan físicamente en los lugares donde ocurrieron los hechos y con actuaciones de reconocidos actores argentinos que representaban a cada uno de los protagonistas de esta historia.

En este primer capítulo (creo que van a ser cuatro solamente) se habló sobre las invasiones inglesas y la Revolución de Mayo. Es interesante ver como te tiran abajo mitos que nos enseñaron en el colegio (¿aceite a los ingleses? ¿negros contentos vendiendo empanadas? ¿French y Beruti como dos jovenes llenos de fe en el futuro del país?) para mostrarte a las personas de carne y hueso.

La filmación es excelente y se realizó en Buenos Aires, Londres, Paris y Madrid, incluyendo escenas en el Cabildo, Plaza Miserere, en el Museo del Prado, etc. dando un contexto a desarrollo de la historia.

Un gran aplauso a la idea de dar 50 minutos consecutivos de programación SIN propagandas. Así debería ser la televisión: un corte de 5 minutos cada 50.

Un programa EXCELENTE que no deberíamos dejar de ver.

PD: en Londres, a los argentinos no nos dejan ver el registro del depósito que se hizo en 1806 de los fondos que los ingleses nos robaron de las arcas de la ciudad. A plata actual, unos 27 millones de dólares…

Costó, eh!

Monday, November 14th, 2005

¡Finalmente!

El 17 de enero de 2006 parece que se edita P.U.L.S.E. de Pink Floyd en DVD. Hace SIGLOS que estamos esperando la edición oficial de este recital que es, desde mi punto de vista, el mejor recital jamás editado (el juego luces vs. música junto con un set impresionante lo hace único).

Este video tuvo mil postergaciones, pero finalmente se edita y al parecer viene con MUCHOS extras. En el site de Amazon tienen mucha información sobre que es lo que viene en estos dos discos. Por las dudas, en el site de CDUniverse tienen la confirmación de la fecha de edición.

Finalmente, lo que gastaron dinero en comprar un DVD de P.U.L.S.E. que NO era oficial, van a tener un lindo apoya vasos :P

- Hola, ¿tenés P.U.L.S.E. en DVD?
- Si.
- Dame 6…

Reteniendo…

Monday, November 14th, 2005

Nueva oficina de uno de los clientes donde laburo: 60 personas… 2 baños… Lindo, eh!

Ya está imprimido

Thursday, November 10th, 2005

La Real Academia Española presentó el nuevo diccionario panhispánico con mas de 7000 dudas relacionadas con la lengua. Algunas cosas para tener en cuenta:

- Se puede decir “impreso” o “imprimido” (al fin me van a creer cuando digo “imprimido” y la gente me corrige!!!)
- El plural de “gay” es “gais”.
- Se recomienda escribir “correo electrónico” en lugar de “e-mail”.
- Se recomienda escribir “biquini” en lugar de “bikini”.
- “Sponsor” se debe escribir “espónor” pero se recomienda la palabra “patrocinador”.
- En lugar de “best seller” se debe usar “superventas” < -- Queda muy feo, pero bue...
- En lugar de "hall" se debe usar "recibidor", "entrada" o "vestíbulo".
- En lugar de "hobby" se debe usar "afición" o "pasatiempo".
- La castellanización de "paddle" es "pádel".
- La castellanización de "hippie" es "jipi".
- La castellanización de "DVD" es "devedé".

Algo así como:

"He imprimido el correo electrónico que me mandaste. Creo que el patrocinador que debe mostrarse en la biquini no es el adecuado. Por otro lado, te comento que la presentación del nuevo superventas se va a realizar en el recibidor del hotel. Para finalizar, utilicemos el tiempo libre para alguno de nuestros pasatiempos preferidos: jugar al pádel o ver un devedé. !Contestá, jipi!".

Link a la nota.

Sentate, callate y conformate

Thursday, November 10th, 2005

Hoy a la mañana estuve haciendo unos trámites en Rentas (que lindo momento, no?) y mientras esperaba que llamaran a mi número 510, leo, entre todos los carteles, cartelitos y cartelones que abundaban por las paredes del establecimiento, un cartel con la frase:

“Antes de iniciar la labor de cambiar al mundo, da tres vueltas por tu propia casa.”

Por un lado, es verdad que deberíamos tener todo solucionado en nuestras casas, pero esta frase es una de las peores que he leído en mi vida. ¿Cómo le vas a decir a alguien que solamente puede empezar a cambiar al mundo el día que tenga sus propios asuntos solucionados? ¿Qué hubiera sido de ciertos personajes de la historia que han hecho algo para cambiar al mundo (para bien o para mal), si hubieran hecho caso de esta frase?

Seguramente fue escrita por alguna de esas personas que nunca se jugó en nada, que siempre aceptó las cosas tal cual son y que nunca cuestionó nada a su alrededor.

Conformismo barato…

El Perjucio ante el Beneficio

Wednesday, November 9th, 2005

¿Cuál es la diferencia que separa el concepto de Beneficio del concepto de Perjuicio? Hoy en día, la búsqueda desesperada de las empresas de captar clientes, genera que intenten darle Beneficios a éstos para atraelos. ¿Qué pasa cuando esos Beneficios son, a la vez, un Perjuicio para otras personas? ¿Se deberían permitir?

Una de las frase mas conocidas que nos ha dado este marketing vampírico desde hace ya varios años (¿décadas?) es: “Pertenecer tiene sus privilegios”. Quizás una frase que limita de la discriminación con una línea extremadamente delgada.

¿Qué ocurre cuando nos vemos obligados de sufrir un Perjuicio por culpa de que alguien obtenga un Beneficio? ¿Y cuando ese Perjuicio se produce en lugares públicos y no privados? ¿Hasta donde va a llegar la separación de clases? Claro… todos quieren “pertenecer” y prefieren no abrir la boca ya que el día que les toque, quieren disfrutar de los Beneficios.

Fuí al banco a hacer cola para pagar unos impuestos municipales y me encontré (como pasa casi siempre) que hay dos colas: una para los clientes del banco y otra para los no clientes. Como es obvio, la cola de los no clientes era muy grande (30 o 40 personas) y la de los clientes de apenas 2 o 3.

Había cuatro cajas: tres para clientes y una para no clientes. Se imaginan la velocidad de la cola de no clientes, no? Estuve casi una hora para pagar el fucking impuesto. Mientras esperaba mi cabeza voló y voló… y llegué a preguntarme: ¿Por qué las personas de la cola de clientes tienen mas derechos que los que estamos en la otra cola?

Mientras pensaba, una señora que estaba detrás mío, bastante ofuscada, se quejó diciendo que la cola no avanzaba. “Lo que pasa es que el banco beneficia a sus clientes”, fue la respuesta que recibió. Mi cabeza volvió a volar y me quedaron varias cosas para analizar.

¿Está bien que una entidad ESTATAL (si, si, el Banco Ciudad es de la Ciudad de Buenos Aires => Estado => Estatal) haga discriminación por color de sangre?
Una cosa es un Beneficio para un cliente y otra cosa es un Perjuicio para todo el resto. Veamos un par de ejemplos:
- Si un banco decide darle a sus clientes un crédito a una tasa menor al resto, le está dando un Beneficio al cliente sin Perjudicar a nadie. Y está bien. No veo nada de malo en ello.
- Si un banco decide que sus clientes esperen dentro, con aire acondicionado, y a los no clientes, que esperen al rayo del sol o la lluvia, eso NO es un Beneficio para los clientes, sino un Perjuicio para el resto.

Alguien me dirá “podés elegir otro banco”. Mas allá que en mi caso estoy OBLIGADO a pagar ese impuesto en ESE banco, el concepto de “elección” no justifica la discriminación. Fíjense: uno puede elegir la religión que quiera, pero si te van a tratar de manera diferente por la religión que tenés, eso es discriminación. El concepto de “elección” debe ser eso, una elección. Si te discriminan, lo que está mal es la discriminación, no haber elegido el banco equivocado.

Comentando este tema con algunas personas me crucé, como siempre, con algunos de esos que ven que TODO está bien. Es interesante hablar con gente así ya que te sirven para testear el modelo de razonamiento para ver si falla o no… ;)

Imagino que alguno puede pensar como estas personas y decirme: “En un club, solamente pueden entrar los que pagan la cuota. El resto se queda afuera”. !Excelente apreciación! En este caso, NO pertenecer al club es algo que no genera un Perjuico. A lo sumo pertenecer te genera un Beneficio, pero no pertenecer no te generaa un Perjuicio. Con lo cual, el ejemplo (y sus derivados) es inválido.

Recuerdo que hace unos años fuí a sacar entradas para Les Luthiers (espectáculo público que se accede pagando la entrada). La venta de entradas para el día que yo quería ir empezaba un par de semanas antes; más precisamente, un lunes a las 10 de la mañana. Llego al teatro el lunes a las 10:15. Había una persona delante mío. Cuando llego a la ventanilla pido una platea y el flaco me dice: “Fila 19″. ¿Qué?, le digo, ¿no hay mas cerca? No, me responde. ¿Pero las entradas no se pusieron en venta recién? Si, pero las primeras 18 filas son para clientes VISA…

Como vemos, el Beneficio que se le da a una persona en este producto, Perjudica a otros. En este caso, ¿por qué, siendo que tengo el dinero para pagar una entrada del valor pedido, no la puedo tener ya que otra persona tiene prioridad sobre mi? ¿Esa persona nació con otro color de sangre?

En el caso del banco, éste prioriza a sus cliente sobre el resto de los mortales. Recordemos que un banco es un agente de recaudación (aparte de ser un agente crediticio). Es decir, que se encarga de cobrar impuestos y otras deudas. El hecho de que muchos estamos OBLIGADOS a ir a ese banco a pagar es algo que empeora aún mas las cosas.

¿Se imaginan que haya personas que, solamente por el hecho de tener una tarjeta de plástico para viajar en subte, tengan derecho a sentarse antes que los que no la tienen? ¿Se imaginan si pasara algo parecido en un colectivo o tren? ¿Se imaginan que “solamente los que pertenecen” puedan viajar en medios de transporte públicos y el resto tenga que manejarse a pie, o sólo si hay lugar?

Una vez mas: que le den un Beneficio a alguien NO DEBE significar que se deba Perjudicar a otra persona.

Imaginen a su jefe dándole un aumento al mejor empleado y bajandole el sueldo al resto… Un Beneficio para alguien que Perjudica a otros.

Desgraciadamente, si existen personas encargadas de controlar y hacer que todos seamos iguales seguramente disfrutan de los beneficios de su banco o de su tarjeta de crédito… y no piensan deshacerse de ellos.

Los Bancos, que hoy en día mas que una ayuda, son un grano en el culo para todos, las tarjetas de crédito y demas empresas vampíricas, intentan con todos los medios atraer clientes y para ello se cagan en el resto de la gente.

Una razón mas para alejarme cada vez mas de ellos.

Legal + Gratis

Tuesday, November 8th, 2005

Quizás ya lo sepan… Quizás, no.

Ya está disponible la versión 2.0 de OpenOffice. Para los que no lo conocen, el OpenOffice es como el Office de Microsoft, pero gratiuto y 100% compatible con el producto de Bill Gates.

Procesador de texto, planilla de cálculo, generador de presentaciones, etc., todas compatibles con otros paquetes Office (StarOffice y el ya comentado Microsoft Office), es decir que podemos abrir documentos de estas “suites” y podemos grabar documentos para que éstas puedan leerlos.

Si no quieren gastarse los 400 dólares que cuesta MS-Office (ya que me imagino que nadie de uds. lo tiene pirateado), acá tienen una versión gratuita.

Links:
Web oficial del OpenOffice
OpenOffice en Español

Mareo

Tuesday, November 8th, 2005

Ayer terminé de leer “Un caso de conciencia” de James Blish. Mmmm… que difícil evaluar este libro. Sus páginas fluyen por una mezcla de química, biología y bioquímica, todo junto a evaluaciones de conciencia religiosa y otros menesteres.

En pocas palabras, un quilombo. Por momentos me metí en el libro, por momentos, no tanto.

El mismo fue ganador del premio Hugo de 1959 (si mal no recuerdo) y me hace pensar que, quizás, no quiero leer los perdedores de tal premio… o si… ;). Me parece que la profundidad de ciertos pasajes del libro chocan contra el tsunami de detalles “técnicos” que te abruman.

Resumen: mas o menos…

Hoy arranqué con “Historia universal: Tomo IV. Grecia (I)”, el primero de dos tomos que explican parte de la civilización griega. Veremos…

Los dos a la B

Tuesday, November 8th, 2005

Situación en plena calle. Estoy a punto de cruzar una esquina sin semáforos. Un peatón delante mío mira y cruza (de manera correcta, está bien decirlo). Al mismo tiempo, un motociclista pasa a los pedos, clava los frenos para no atropellarlo. Conversación:

Peatón: Eh! Qué hacés?
Motociclista: Correte! No estás en la vereda!
Peatón: Estoy cruzando yo, papá!
Motociclista: Y vos, ¿quién carajo sos?
Peatón: Estoy cruzando yo, papá!
Motociclista: Matate, boludo!
Peatón: Forro!

Bien, una conversación con una altura terrible… ;) Mas allá de que el peatón tenía razón, a mi punto de vista, la conversación terminó “empatada” debido a que los dos protagonistas son dos cabezashuecas que no saben comprotarse. Veamos como hubieran sido otros posibles finales:

Final alternativo 1:
Peatón: Eh! Qué hacés?
Motociclista: Disculpame, no te ví.

En este caso, la “victoria” hubiera sido del motociclista que, aceptando su error quedaría bien parado, por mas que el peatón lo cague a insultos.

Final alternativo 2:
Peatón: Eh! Qué hacés?
Motociclista: Correte! No estás en la vereda!
Peatón: El peatón siempre tiene prioridad de cruce.

En este caso, la “victoria” hubiera sido del peatón que instruye al motociclista en las normas de tránsito. Si luego de esto, el moticiclista lo sigue insultando, el mismo queda como un tarado que no conoce las normas de tránsito.

Final alternativo 3 (el ideal):
Peatón: Eh!
Motociclista: Uy, disculpame, no te ví.
Peatón: ¿No sabes que el peatón siempre tiene prioridad de cruce?
Motociclista: Si, si, lo que pasa es que no te ví, te pido disculpas.
Peatón: No es nada, la próxima vez estáte mas atento.
Motociclista: Si, si, prometo hacerlo.
Peatón: Adiós, y que tengas un buen día.
Motociclista: Igualmente.

Si, si… es mucho pedir… ;)