Atica

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«La desgracia que ha causado el incendio en Ática me genera profundo dolor y pena, por el hecho de que se ha destruido la casa de veraneo y se ha quemado todo el fichero de Theo Angelopoulos, con el que me unía una enorme amistad de cuarenta años». Empieza de esta forma, reflejando la tristeza en su cara, una larga entrevista que en la mañana del domingo ABC ha mantenido con una de las figuras más esenciales de la cultura griega moderna, Petros Markaris, conciencia viva de la sociedad de Grecia, gran amante de España y de su cultura, dramaturgo de prestigio, un escritor muy leído y conocido sobre todo por su serie de novelas policiacas protagonizadas por el comisario Kostas Jaritos. Markaris escribió diez guiones al lado de Theo Angelopoulos, probablemente el más conocido directivo heleno de siempre y en toda circunstancia, fallecido en el dos mil doce, mientras que rodaba «El otro mar» en un distrito obrero de la ciudad de Atenas, con piezas maestras en su biografía como «El viaje de los comediantes» (mil novecientos setenta y cinco), «La mirada de Ulises» (mil novecientos noventa y cinco) o bien «La eternidad y un día» (mil novecientos noventa y ocho, Palma de Oro en Cannes).

Markaris nos confiesa que, a sus ochenta y uno años, le prosigue encantando viajar (recibe incontables premios y homenajes en numerosos países). Un hombre con gran fuerza expresiva en sus ademanes y en su voz, refleja de esta forma su saña contra la corrupción, la ilegalidad, las injusticias, el populismo y los nacionalismos, la inmigración, la crisis, la insolidaridad… De ello charló en su casa de la ciudad de Atenas.

Usted estaba muy ligado a Theo Angelopoulos y era uno de la familia en su casa de Mati, el pueblo que más ha sufrido la desgracia del incendio. ¿De qué forma vivió esas horas?

El dolor que padecí con la muerte de Theo Angelopoulos fue indecible. Lo prosigue siendo, hasta el punto de que no puedo ver sus películas. Aún sollozo. Estuve hace algunos días en Milán, donde le dedicaron un homenaje. Charlé ya antes de la proyección de una de sus películas. Cuando empezó, me salí de la sala. Diez días tras retornar de Milán ocurrió esta desgracia. Estuve angustiado pues sabía que en casa de Theo Angelopoulos, muy cerca del mar, estaba la viuda, hijas y un nieto. Las llamé y no respondían. Entonces me llamó su hija Fojvi y me contó que salieron corriendo cara el mar y se salvaron. Mas murió un amigo de la familia.

¿Qué recuerdos tiene de esa casa de su amigo Angelopoulos en Mati?

En verano trabajábamos allá y nos peleábamos. Era una bonita casa, con jardín. Me agradaba la luz, mas Theo bajaba las persianas por el hecho de que prefería la sombra para trabajar.

Ahora se ha destruido completamente y su fichero se ha quemado. ¿Qué es lo que significa para la cultura esta pérdida?

Es una horrible pérdida. Theo tenía allá todo el fichero. Toda vez que precisaba algún apunte, alguna cita, recurría a su fichero, donde hallaba todo. Si la familia o bien algún estudioso quisiese redactar un libro sobre su obra, no podría ya preguntar sus notas y escritos. Él escribía a mano y en ese fichero guardaba todo. Cuando rodó «El viaje de los comediantes», lo hizo sin guion, sino más bien con solo apuntes, por el hecho de que era la temporada de la Junta de los coroneles. Ya no hay ninguna de sus anotaciones.

La casa de Theo Angelopoulos destruida por el incendio que ha devastado la zona de Ática
La casa de Theo Angelopoulos destruida por el incendio que ha devastado la zona de Ática – AFP
Usted fue argumentista responsable de ciertas mejores películas de Angelopoulos. ¿Conserva algo de él en su fichero? ¿Tuvo alguna repercusión en su estilo de contar?

Desgraciadamente, no tengo nada.Él tenía todo en su fichero. Theo aportó al cine el plano secuencia (realización de una toma sin cortes a lo largo de un buen tiempo). Yo he adoptado ese procedimiento en mis novelas.

No desea charlar del incendio de Mati, mas sí nos podría explicar por qué razón se ha llegado a esta situación de ilegalidad en la zona y sin plan urbanístico, lo que asimismo ha contribuido al desastre.

En mil ochocientos treinta y dos, cuando llegó el rey Otón I, Atenas tenía doce habitantes. Atenas tiene el día de hoy más de cuatro millones de habitantes y la zona de Atica, más de seis millones. La gente que vino a Atenas tras la Segunda Guerra Mundial no tenía nada. Lo perdieron todo tras la guerra civil. Su sueño era edificar algo para su familia. Hacía una casa modesta y dejaba los hierros y el hormigón listos para incorporar un segundo piso para los hijos. Entonces los políticos les afirmaban en las campañas electorales: «Votadme y legalizo vuestra casa». Eso era la mentalidad y se ha extendido. Mas una cosa es el pobre agobiado que se veía obligado a edificar una modesta casa, y otra cosa es el rico que ha hecho una enorme casa en la mitad de lo que era un cauce de un torrente. Eso es una vergüenza. La responsabilidad es del Estado. Y la ilegalidad ha continuado hasta el día de hoy. El último en conmutar esa ilegalidad en la construcción de casas ha sido el presente ministro de Economía George Stathakis.

Se habla siempre y en todo momento de la corrupción griega, mas esa práctica se ha extendido como mácula de aceite asimismo a otros países.

Sí, ahora la corrupción se ha extendido a todos y cada uno de los países y la vemos asimismo en compañías alemanas como por servirnos de un ejemplo Siemens, Volkswagen… Vivimos un planeta en el que el único valor que se reconoce es el dinero.

¿Se puede mudar esa mentalidad? ¿Qué papel debe jugar en ello la cultura y la educación?

En los años en que no existía la UE y los países se peleaban entre sí hubo 2 guerras mundiales. A esos países les unió la cultura europea. Había un equilibrio entre cultura y educación, política y economía. Entonces, a la cultura y educación la dejaron en un ángulo, y la política la pusieron al servicio de la economía. Desgraciadamente, se ha perdido ese equilibrio preciso y se han olvidado los valores.

Ante esa falta de valores, medran los nacionalismos y los populismos. ¿Le preocupan?

Mucho. En Europa la democracia liberal la hizo la clase media, que ahora se hunde. Este riesgo es muy grande para la Unión Europea. Vemos que a países como Polonia, Hungría, R. Checa y Eslovaquia les falta la base de la clase media, y ahí medran en especial el populismo y nacionalismo. Cuando la gente está agobiada, no tiene la cabeza clara para meditar y es campo abonado para los populismos.

«Vivimos un planeta en el que el único valor que se reconoce es el dinero»
¿Va a llegar cualquier día Europa a encarar el inconveniente de la inmigración de forma solidaria?

Italia, Grecia y España se tragan el peso de los inmigrantes y el resto países no desean saber nada. Los países mediterráneos padecieron gran presión de Europa a lo largo de la crisis a fin de que prosiguieran el camino de la parquedad. Ahora vemos que no existe esa presión cara Polonia, Hungría, R. Checa y Eslovaquia a fin de que acojan inmigrantes. Estos países tienen gran relación con Alemania, por el hecho de que eran una parte de su imperio, y no con naciones del sur, que son interesantes para ellos solo para hacer turismo.

Grecia ha sido el país que más padeció con la crisis y con la parquedad impuesta por Bruselas. ¿De qué forma ven el día de hoy los helenos a la UE?

Tras la administración de los radicales de izquierda, los helenos no tienen ninguna confianza en el sistema político y dicen: «Todos los políticos son iguales». Yo creo que no se puede inculpar solo a la UE y a Alemania de todos nuestros males. En los años ochenta y noventa nos llegó mucho dinero de la Unión Europea, y Grecia no lo aprovechó. Se gastó muy mal y se repartió con clientelismo.

¿De qué manera escritor prosigue, como especialista que es de Brecht, el procedimiento brechtiano de ver las cosas con distancia, como espectador, para reflejar mejor la realidad como es. ¿De qué forma ve la Europa de el día de hoy?

La clase media debe reaccionar. Si no, se termina a cargo de los nacionalismos y de los populistas. Y eso es la catástrofe para Europa. Eso me da mucho temor.

No lo veo muy optimista, señor Makaris.

Yo digo como el pensador alemán Heiner Müller: «Ser optimista es sencillamente tener falta de información».